Diócesis de Rancagua celebra Navidad con los migrantes

Esta actividad se enmarca en las iniciativas que cada año realiza el departamento de migrantes diocesano.

 
Martes 18 de Diciembre de 2018
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Más de 30 niños y niñas de diferentes nacionalidades se reunieron el sábado 15 de diciembre, en el estadio marista de Machalí, para celebrar de forma adelantada el nacimiento de Jesús y recibir un obsequio del viejito pascuero.

Esta actividad se enmarca en las iniciativas que cada año realiza el departamento de Migrantes de la Diócesis de Rancagua para promover a través de redes particulares y/o institucionales la acogida de los hermanos migrantes. En este caso, la idea era dar sentido a la Navidad con espíritu evangélico, brindando un momento de alegría y esperanza a quienes se encuentran lejos de su país y su hogar.

La hermana Ximena Lazcano, de la Pastoral de Migrantes, señaló que “ha sido una experiencia enriquecedora ver como tantas personas se unieron para brindar un espacio de alegría, encuentro y sana convivencia a quienes hoy viven situaciones difíciles en nuestra diócesis”.

Agregó que “la invitación es a reflexionar para recuperar nuestro sentido fraterno y de acogida, mirar el pesebre y descubrir como decía el Papa Francisco: "Tantas pisadas están ocultas en las pisadas de José y María. Vemos las huellas de familias enteras forzadas a partir hoy en día"(24/12/17) descubrir esas pistas es el desafío, que el encuentro con Jesús niño, mueva nuestros corazones y nos permita reconocer su rostro en cada niño, niña… en cada ser humano”.

Al mismo tiempo agradeció “a cada persona que se hizo parte de este hermoso momento y que apadrino a un niño”, enfatizó la hermana Ximena.

Al respecto el administrador apostólico, monseñor Fernando Ramos Pérez, señaló que “para los migrantes la Navidad se transforma en un momento de mucha esperanza de que algo bueno va a surgir en su proceso migratorio”; y agregó que “el hecho que la comunidad diocesana abra un espacio de celebración de la Navidad con los migrantes, es darles una cuota de esperanza, animarlos en su camino, acogerlos como hermanos y que también puedan festejar la Navidad como un hecho importante en sus vidas”.

Recalcó que “la Iglesia frente a esta situación dice primero que es un hermano, y a un hermano se acoge y se recibe como parte de la familia. Y a nuestro país ha migrando mucha gente de países como Venezuela, Haití, República Dominicana. Entonces el llamado es a hacer un salto cualitativo y descubrir en el otro, que, a veces, tiene costumbres y formas de expresarse distintas, como alguien que también nos puede enriquecer y que son hermanos nuestros.

Fuente: Comunicaciones Rancagua
Rancagua, 18-12-2018