Mensaje de Navidad

Administrador Apostólico de Puerto Montt envía saludo de paz, esperanza y alegría.

 
Lunes 24 de Diciembre de 2018
En esta celebración de Navidad, quisiera enviar a cada uno de los fieles de esta Arquidiócesis, y a todo hombre y mujer de buena voluntad, mi más fraterno saludo de paz, esperanza y alegría.

El Dios hecho hombre, como nos dice San Agustín, es la invitación a reconocer que: “Dios se ha hecho hombre para que el hombre se haga Dios”, esta realidad de la Encarnación nos debe llevar a dejarnos sorprender por el inaudito misterio que en la noche de Navidad se nos hace patente, un Dios que desea compartir nuestra historia y nuestra vida, no desde las alturas de un cielo inalcanzable, sino desde la humildad de un pesebre, cercano y pobre. Un Dios que quiere caminar con nosotros, para que el peregrinar de nuestra vida con sus luces y sombras, se transfigure en reconocimiento gozoso del “Emmanuel”: “Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño…Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó… repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: !Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”( Lc 2)

Humildemente quisiera invitarlos e invitarme a mi también, a contemplar con profunda paz el pesebre en esta Noche Santa, a mirar la sonrisa y la ternura del niño en los brazos de la Virgen, a observar el rostro de San José, ¿qué vemos?, ¿se puede escuchar algo?…lo más probable es que las palabras sobren, que el ruido se haga innecesario. Ante el misterio del Nacimiento de Cristo, arrodillémonos con profunda humildad y sencillez, como los pastores que van presurosos a Belén, y pidámosle a la Sagrada familia, que nos inunde el corazón de una profunda paz que nos permita reconocer en el otro: el migrante, el pobre, el que piensa distinto, el que no es cristiano, el que habla otra lengua, el discriminado, al mismo Señor en medio nuestro, en tantas situaciones de vulneración y abandono.

Que la paz del pesebre nos anime en una esperanza alegre, pues las tinieblas del pecado, el odio y la injusticia no vencen frente a la luz del humilde pesebre de Belén, como nos ha dicho el Papa Francisco: “…somos un pueblo en camino, y a nuestro alrededor –y también dentro de nosotros– hay tinieblas y luces. Y en esta noche, cuando el espíritu de las tinieblas cubre el mundo, se renueva el acontecimiento que siempre nos asombra y sorprende: el pueblo en camino ve una gran luz. Una luz que nos invita a reflexionar en este misterio: misterio de caminar y de ver.”

Que podamos celebrar en familia estas fiestas, y ojalá poder compartir con quienes menos tienen: con los ancianos solos, los enfermos, los migrantes; la alegría de esta Navidad. Que podamos reconocernos humildes pastores en torno al pesebre, llenando de gozo y santa alegría nuestro corazón.

Para cada uno de ustedes, en la Paz de Cristo, mi saludo de una Santa y alegre Navidad.

Fr. Ricardo Morales Galindo. O. de M.
Administrador Apostólico.
Puerto Montt.

Fuente: Comunicaciones Puerto Montt
Puerto Montt, 24-12-2018