Arzobispo convoca a afrontar el desafío del Medio Ambiente como prioridad pastoral

En periódico regional, Mons. Rebolledo entregó su reflexión al iniciar un nuevo año, el cual compartimos a continuación.

 
Martes 08 de Enero de 2019
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Al comienzo de un nuevo año
Por René Rebolledo Salinas, Arzobispo de La Serena


Iniciamos el año 2019 con esperanza y plenamente confiados en el Señor. Nos disponemos, de este modo, a afrontar los desafíos personales, familiares y comunitarios que nos depara este nuevo año. Recordemos que siempre estamos en las manos del Señor y que, como nos enseña el apóstol Pablo, “Dios dispone todas las cosas para el bien de los que le aman” (Rom 8,28).

Como comunidad arquidiocesana, fieles, agentes pastorales, sacerdotes y personal consagrado, queremos abocarnos decididamente a profundizar las Orientaciones Pastorales 2015 – 2022, que hemos acordado en asambleas eclesiales, y que establecen como prioridades de la evangelización a estos ámbitos: Familia, Migrantes, Medio Ambiente y Vocaciones. Los años 2015 – 2016 hemos trabajado en todas nuestras comunidades más profundamente la prioridad pastoral Familia, mientras los años 2017 – 2018 hemos acentuado el desafío en relación a los Migrantes. Nos corresponde, por tanto, enfatizar los años 2019 – 2020 el desafiante tema del Medio Ambiente. Para la etapa final de este periodo, años 2021 – 2022, Dios mediante, pondremos el acento en las Vocaciones.

Al optar por la prioridad del Medio Ambiente, sin olvidar otros aspectos tanto o más importantes, centramos nuestra atención en la labor evangelizadora en un aspecto de vital importancia en nuestra región de Coquimbo, así como para nuestro país y el mundo entero.

En nuestra región, fuertemente afectada por la sequía, nos hemos alegrado por la nieve y el agua caída en el invierno de 2017. No obstante, nos enfrentamos a la realidad de la escasez del agua y la crisis que afecta a nuestros valles por esta emergencia que se prolonga por varios años.

Por otra parte, se presenta en relación al medio ambiente el desafío de afrontar la contaminación que puede provocar la actividad minera, como también las intervenciones que se han verificado en las orillas de los ríos. Igualmente, debemos atender a algunos aspectos relacionados con el mar. Trabajar en él, respetando el ecosistema, cuidándolo de contaminarlo, es una muestra de corresponsabilidad ante el enorme bien que nos ha sido dado, también para las generaciones futuras.

Desde pequeños hemos aprendido que hemos sido creados para vivir en comunión con Dios y con la creación (cfr. Gn 2, 15 y numerosos otros textos).

En la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, se nos invitó al cuidado del medio ambiente (cfr. Aparecida, 470 – 475). Basta, para el propósito que nos convoca citar este maravilloso pasaje: "como discípulos de Jesús, nos sentimos invitados a dar gracias por el don de la creación, reflejo de la sabiduría y belleza del Logos creador. En el designio maravilloso de Dios, el hombre y la mujer están llamados a vivir en comunión con Él, en comunión entre ellos y con toda la creación. El Dios de la vida encomendó al ser humano su obra creadora para que “la cultivara y la guardara” (Gn 2, 15). Jesús conocía bien la preocupación del Padre por las criaturas que Él alimenta (cf. Lc 12, 24) y embellece (cf. Lc 12, 27). Y, mientras andaba por los caminos de su tierra, no sólo se detenía a contemplar la hermosura de la naturaleza, sino que invitaba a sus discípulos a reconocer el mensaje escondido en las cosas (cf. Lc 12, 24-27; Jn 4, 35). Las criaturas del Padre le dan gloria “con su sola existencia”, y, por eso, el ser huma debe hacer uso de ellas con cuidado y delicadeza”.

El Papa Francisco publicó el 24 de mayo de 2015 su Carta Encíclica Laudato si´, sobre el cuidado de la casa común. Es un precioso documento que orientará este año pastoral. Nos habla de la ecología humana integral, porque toda la Creación es la que alaba a su Señor. Desde esa convicción, los obispos nos invitaron el año 2017 a pensar Chile como “un hogar para todos”, y en esta carta pastoral subrayan la necesidad de cuidar “la casa común”. En la preparación en curso para el Congreso Eucarístico Nacional, los meses de octubre y noviembre de 2018 hemos profundizado la Ficha N° 4 “La Eucaristía y su vinculación con la Ecología Humana Integral”.

En enero y febrero la región es visitada por miles de turistas, también nosotros procuramos algunos días de vacaciones, especialmente junto a nuestras familias y seres queridos. Es una oportunidad extraordinaria para admirar la belleza de la creación y remontarnos al Creador. Es tiempo propicio para practicar cuanto hemos aprendido por la revelación bíblica, la reflexión teológica sobre la casa común.

Deseo a todos felices y reparadoras vacaciones. El contacto con la naturaleza nos ayude y sea fuente de inspiración para afrontar la orientación pastoral, a la cual dedicaremos parte de nuestros mejores esfuerzos durante este 2019, el respeto y cuidado del Medio Ambiente.

Fuente: Comunicaciones La Serena
La Serena, 08-01-2019