Experiencia de misión de nuestros seminaristas, junto a los jesuitas, en las Islas Desertores

En este mes de Enero, marcado por las diferentes misiones que se realizan en nuestra Diócesis de Ancud, estuvo una en especial por la distancia que significa para llegar a las Islas Desertores. Allí participaron nuestros seminaristas junto al grupo de misioneros jesuitas desde el 21 al 29 de Enero.

 
Jueves 31 de Enero de 2019
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El seminarista Neftalí Bahamonde nos cuenta un poco de cómo fue para él vivir esta experiencia:
Estas misiones están coordinadas por los sacerdotes jesuitas, Víctor Gacitua sj y las cuadrillas la conforman estudiantes de sus distintos colegios a lo largo del país (Santiago, Concepción, Osorno, Puerto Montt) quienes participan de las Comunidades de Vida Cristiana CVX. Este año participaron 149 jóvenes, distribuidos en 18 cuadrillas, abarcando 18 comunidades. Cinco fueron los sacerdotes jesuitas asignados.

A mí me enviaron por tercer año a la Isla de Talcan, grupo de las Islas Desertores. En tanto a Marco, colega seminarista, lo enviaron por segundo año a la Isla de Meulin. A ambos con el servicio de capellán, que consiste en llevar la pauta de oración diaria para el grupo, como así también estar atento a lo que nos señale, en mi caso la Fiscala, en cuanto si hay enfermos que visitar, personas que necesiten sacramentos. Además de coordinar lo que se va a realizar en la misión.

Da para mucho estás misiones para reflexionar. Me ha servido en lo personal para conocer mi propia tierra, su gente, la realidad que viven en todas sus dimensiones. En el caso Talcan, ya hay de por sí un aislamiento geográfico, que para ellos significa sólo tener lancha una vez a la semana y si el clima lo permite. También se presenta la situación de tierras, aunque desde el año 2000 se “regularizó” su situación de títulos de dominio (5 a 6 hectáreas), es un tema candente respecto a que “la Isla tiene dueño”, lo cual genera mucha molestia e impotencia. Se ven marginados de la propia Municipalidad, del Estado en general, ni siquiera cuentan con un muelle, ni un camino público. Aún cuando hay servicio eléctrico, posta y escuela. Respecto a la Iglesia el panorama no es mejor, el hecho de que llegue una vez al año sacerdote además de esta semana de misiones, es menos que poco para el anhelo de aquellas personas.

En medio de esta situación es cuando uno se admira de su perseverancia contra tanta adversidad, un testimonio de fe vivo, no sólo abren la puerta de su hogar, que ya es mucho, sino que comparten sus alegrías y dolores. Son capaces de reconocer la presencia de Dios en todo ello. Por supuesto tienen sus conflictos, y aún así no se les empaña la alegría de compartir la Vida. Esa comunidad me ha ayudado a crecer como persona y cristiano, han sido una bendición y me han hecho conocer más quien es Dios. Si Santo Tomás habló de las cinco vías, para mi esa comunidad ha sido una vía para el conocimiento y amor de Dios.

Neftalí Bahamonde Aguilar, seminarista Diócesis de Ancud

Fuente: Comunicaciones Ancud
Isla Talcan, 31-01-2019