Monseñor Stegmeier: “Lo único necesario es Jesucristo. Sólo Él puede hacer nuevas todas las cosas”

Los jóvenes están saturados de lo que les ofrece el mundo: Una vida vacía de sentido no puede encontrar respuesta en las cosas caducas de este mundo, el único que puede darnos lo que realmente da sentido pleno a la existencia humana es Jesucristo.

 
Lunes 20 de Mayo de 2019
Hermanos en Jesucristo:

Hoy el mundo es capaz de darnos casi todo. Lo que hace cincuenta años se pensaba que nunca tendríamos, ya lo podemos tener. Antiguos anhelos ya están satisfechos. En la práctica todos tenemos agua potable y electricidad en nuestras casas. El acceso a la educación es universal. Internet y celular llegaron para quedarse. Las carretelas han sido progresivamente reemplazadas por los automóviles.

Sobre todo son los jóvenes quien más pueden acceder y disfrutar del avance tecnológico. Alguno podría suponer que un joven hoy debería ser más feliz que sus padres y sus abuelos. Pero no es así. Algo pasa que hoy el promedio de los jóvenes está saciado de todo, pero con el corazón cada vez más vacío y sin saber qué hacer con su vida.

Los jóvenes están saturados de lo que les ofrece el mundo. El problema ya no es la desnutrición, sino el sobrepeso por la sobreabundancia de oferta de comida. Se está lleno de información y de “amigos” virtuales. La sexualidad sin límites ha conducido a ser esclavos del sexo y de la pornografía. Una vida vacía de sentido no puede encontrar respuesta en las cosas caducas de este mundo. Por eso, las estadísticas muestran que las cuatro primeras causas de muerte entre los adolescentes en Chile son todas evitables: el suicidio, el sida, la droga y el alcohol y su consecuencia, los accidentes.

El único que puede darnos lo que realmente da sentido pleno a la existencia humana es Jesucristo. Sólo Él nos explica el por qué del dolor y de la muerte. El mal y el pecado que reinan en el mundo son superados sólo por la muerte y resurrección de Cristo. Nadie más que Él puede dar la vida eterna en el cielo, pero también ya aquí en la tierra a través la Iglesia por el don de la fe y de los Sacramentos.

El hombre moderno se parece al pordiosero tullido que todos los días tenía sus ojos fijos sólo esperando recibir dinero. Pero Pedro le dijo: “No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te doy: el nombre de Jesucristo, el Nazareno” (Hch 3,2-6). La misión de la Iglesia y de cada uno de los cristianos es anunciar a Cristo, como Pablo: “Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. Y ¡ay de mí si no predicara el Evangelio!“ (1 Cor 9,16).

Lo único necesario para los chilenos es Jesucristo. Sólo Él puede hacer nuevas todas las cosas, y recrearnos como hombres nuevos. Los jóvenes, llenos de vitalidad física, pero tantos muertos espiritualmente a causa de sus pecados, sólo pueden tener vida por Cristo (ver Ef 2,5). Él nos dice: "Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed” (Jn 6,35).

+ Francisco Javier
Obispo de Villarrica


Fuente: Comunicaciones Villarrica
Villarrica, 20-05-2019