"Somos seres maravillosos que Dios ha creado con una finalidad: AMAR" expresó el Administrador Apostólico

Al celebrarse los 279 años la fundación de la “Ciudad de San Felipe de Aconcagua”, la iglesia diocesana conmemoró este aniversario con Solemne Acción de Gracias.

 
Sábado 03 de Agosto de 2019
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La celebración fue presidida por Padre Jaime Ortiz de Lazcano Piquer, Administrador Apostólico de la Diócesis de San Felipe, acompañado por P. Ricardo Cortés, párroco de la Catedral. En la celebración estuvieron presentes Claudio Rodríguez Catalado, Gobernador Provincial; Patricio Freire Canto, alcalde de San Felipe y el concejo municipal, los diputados Camila Flores, Marcelo Schilling, Luis Pardo y Felipe Kast, además de consejeros regionales, alumnos y directores de diferentes establecimientos educacionales de la comuna, quien repletaron el Templo Catedral.

En su homilía el Padre Jaime puso especial énfasis en: “El sentido de esta celebración litúrgica es dar gracias a Dios por los bienes y dones por Él recibidos en este año y en la historia de nuestra ciudad. Así comienza el canto: “Te Deum laudamus, te Deum confitemur. Te aeternum Patrem omnis terra veneratur”: A ti oh Dios te alabarnos, a ti oh Dios te reconocemos, a ti eterno Padre te venera toda la creación. Es la oración, el gemido de aquella creatura que se sabe pequeña y por tanto que necesita la ayuda y presencia permanente de Dios en su vida, en su historia y en su actuar. De aquel que tiene presente permanentemente su pequeñez, tal y como dice el Salmo: “Que recuerden que no son más que hombres”, haciendo referencia a que Dios hay sólo uno y la persona, por más que quiera, no deja de ser una creatura. Este debe ser el ánimo de todos los presentes en este momento de vivir esta liturgia. Y como siempre, la Palabra de Dios viene a iluminar la realidad de nuestras vidas, de nuestra ciudad, de nuestra Iglesia Particular, de nuestra sociedad. Quisiera comenzar con la primera Palabra proclamada de la Carta de San Pablo a los Romanos. Así escuchábamos su en su inicio: Les ruego hermanos, por la misericordia de Dios, que se ofrezcan ustedes mismos como sacrificio vivo, santo y agradable a Él. ¡Este es el auténtico culto!”.

Continúo expresando “No hemos de olvidar que somos creaturas de Dios, que hemos sido creados a su imagen y semejanza. Esto quiere decir que lo que nos realiza como personas, lo que da sentido a nuestra vida y a nuestro existir, es lo mismo que realiza y da sentido a Dios mismo. Si yo les preguntara con qué palabra o realidad podemos describir a Dios, ustedes me dirían unánimemente que Dios es amor. Dios no puede no amar porque entonces no sería él. Pero de la misma manera, al ser creados a imagen y semejanza suya, lo que da sentido y realiza nuestra vida es también amar, donamos, entregarnos, vivir no para nosotros sino para los demás. Esto es lo que llevamos inscrito en lo más profundo de nuestro ser y nuestra alma. Así entendemos lo que nos dice San Pablo: “Honren a los demás más que a ustedes mismos”. “Sean pacientes en el sufrimiento, sean perseverantes en la oración, practiquen la hospitalidad. Alégrense con los que están alegres, lloren con los que lloran. Tengan el mismo sentir los unos para con los otros. Sin pretensiones de grandeza, déjense llevar por los humildes”.

“Somos seres maravillosos que Dios ha creado con una finalidad, AMAR. En la medida en que amamos, somos felices, nos realizamos como personas, en la medida en que no amamos, entonces nuestra vida se apaga y pierde sentido. Nuestra vocación en tanto que personas, es el amor, estemos en la actividad, cargo, función o realidad en la que nos toque trabajar, vivir y servir. Sin embargo, todos experimentamos dentro de nosotros un combate grande.”.

Al finalizar manifestó “Exhorto, por tanto, a todos los presentes, a todos los sanfelipeños y sanfelipeñas, así como a todos los habitantes de nuestra tan querida diócesis de San Felipe de Aconcagua, a hacer tesoro de la Palabra proclamada y a dejarse seducir en su vida por el amor de Dios, a ser testigos en persona de la inmensa riqueza que significa experimentar como el amor es el “arma” con el que Dios combate el mal, combate nuestro mal” manifestó Ortiz de Lazcano, Administrador Apostólico de San Felipe.

Fuente: Comunicaciones San Felipe
San Felipe, 03-08-2019