Párrocos llamados a ser testigos de fe en el mundo

Sacerdotes y párrocos de la Arquidiócesis de Concepción valoraron la carta del Papa Francisco, en el contexto de celebración del santo Cura de Ars, patrono de los párrocos.

 
Martes 06 de Agosto de 2019
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En una jornada efectuada en el Seminario Metropolitano, en Chiguayante, los párrocos reflexionaron sobre el mensaje del Papa junto al arzobispo, monseñor Fernando Chomali, concluyendo con la celebración de la Eucaristía. En su homilía, el arzobispo expresó a los sacerdotes presentes que “me surge del corazón, un gran agradecimiento a los párrocos. Soy testigo del esfuerzo y empeño que le ponen a sus parroquias y comunidades.

Soy testigo también de los cambios impresionantes que se están manifestando en la cultura y en medio de todo, están promoviendo el evangelio a tantas personas. Es una labor ardua y exigente, especialmente en los tiempos que estamos viviendo, que puede constituir para nosotros, como lo decía el Papa Francisco, en su carta enviada a los sacerdotes, una gran posibilidad de cambio real”.

Dijo, además, que hoy, el Cura de Ars es una figura relevante, porque supo distinguir, a pesar de la situación que vivió, lo importante de lo urgente. “Él, realmente, se quedó con lo importante, estar en la parroquia, estar atento a las necesidades de las personas, visitar a los enfermos, escuchar, confesar, consolar y eso llevó a que tanta gente se le acercara”, precisó Monseñor. Enfatizando que “es el momento en que todos nos ayudemos mutuamente y volver a lo que es verdaderamente importante, al centro de nuestra vida, que es el anuncio del Evangelio”.

Testimonios

En la oportunidad, se recogieron algunos testimonios de párrocos de la diócesis, como el presbítero Carlos Sepúlveda, de la parroquia Cristo Rey de Tomé, quien expresó que “hoy más que nunca, el párroco, debe ser testigo de la fe, y recordar siempre que la fe está centralizada en la persona de Jesucristo. Esta fe se exterioriza en múltiples formas, principalmente, en la presencia con la oración, la eucaristía, donde acudimos por fe a agradecer, pedir y alabar al Señor. La segunda es el testimonio de vida, tanto el sacerdote como los laicos, debemos dar al mundo, como siempre nos ha pedido el Señor, ser testigo de esta fe en obras, en hechos, en palabras, en gestos.

Jesucristo hace dos mil años, presentó el reino de los cielos y lo hizo de múltiples formas, en la cercanía del pueblo de Dios en la práctica en los alimentos, en la sanación de los enfermos, en la cercanía de las mujeres, en el dialogo con los pecadores, fue un icono de la misericordia. Como párrocos, debemos tener un corazón misericordioso, significa colocar el corazón en las miserias humanas y eso es lo que nos pide el mundo. Ser párroco, hoy, es una tarea fascinante”.

El padre Ricardo Valencia, párroco de Santa Juana, manifestó que “lo principal es caminar con la comunidad. El Papa nos dice en su carta, que los presbíteros tenemos que acompañarnos y acompañados de una comunidad parroquial. Párroco es un vecino que comparte las alegrías y tristezas de su comunidad. Es lo que trato de hacer con la comunidad de Santa Juana, alegrarnos con los hermanos y también sufrir con aquellos que pasan momentos difíciles, acompañarlos y quizás buscar soluciones a sus sufrimientos. Desde la fe y a imagen de Jesucristo caminar con sus hermanos. Yo he encontrado, en la comunidad cristiana rural y urbana, grandes alegrías, acompañado de Jesucristo”.

Fuente: Comunicaciones Concepción
Concepción, 06-08-2019