Con fuerte llamado a cuidar nuestro planeta se celebró Encuentro Diocesano

En el aniversario número 30 del Sínodo de la Diócesis de Talca, el pueblo de Dios se hizo sentir con más fuerza en este Encuentro Diocesano del 15 de Agosto.

 
Viernes 16 de Agosto de 2019
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Los tiempos han cambiado y la sociedad también, pero este día en especial tiene un significado tan poderoso para cada persona que conforma la Diócesis de Talca, que a pesar de las adversidades se reúnen para venerar a su Santa Madre. Este año no fue la excepción, muchas personas de distintas zonas comenzaron a llegar a las 08:30 de la mañana a la plaza Arturo Prat de Talca, donde fue la acogida, algunos pasaban a tomar desayuno al Colegio Manuel Larraín y otros hicieron lo mismo pero en el Liceo Santa Marta.

La alegría comenzaba a notarse, esas emociones por volverse a encontrar con amigos de otras parroquias o comunidades eran palpables, las risas eran cada vez más altas, y la presencia de niños, jóvenes y adultos comenzaba a crecer con el paso de los minutos. En la plaza la banda My Sion animó con sus canciones a todos los presentes, haciéndolos saltar, bailar y cantar, incluyendo al Administrador Apostólico de la diócesis, el padre Galo Fernández. Allí podías apreciar las pancartas y los globos representando a cada zona, lo que era un claro símbolo de que ya todo estaba listo para disfrutar de este día y acompañar a nuestra Virgen Santísima en procesión.

Minutos antes de comenzar la caminata el grupo folclórico Kullawa, invadió el ambiente con su música y bailes típicos para darle un toque diferente, escoltando en todo momento la imagen de la Virgen y a los miles de fieles que la acompañaban. La procesión como todos los años fue transmitida por Radio Chilena del Maule, abarcando su recorrido desde las afueras del Colegio Manuel Larraín hasta el Gimnasio Regional de Talca.

Ya una vez en el recinto deportivo, los fieles hicieron su ingreso, otros tantos disfrutaron de la feria ubicada en las afueras, comprando artesanía, libros y dulces, y el resto pasó al sector de confesiones donde estaban dispuestos varios sacerdotes para brindar el sacramento de penitencia.

Dentro del Gimnasio la alegría continuaba, esperando el ingreso de la Santísima Virgen, los fieles de cada zona entregaban sus mejores gritos. Luego disfrutaron de la presentación del grupo de danza Raíces del Mundo, una agrupación conformada por migrantes venezolanos quienes brindaron homenaje a nuestra Madre con una serenata bailable, y también en modo de agradecimiento a esta tierra que les ha abierto sus puertas.

Seguidamente los ministros enviados, diáconos y sacerdotes entraron en compañía del padre Galo Fernández, para recibir con la algarabía de la música y el baile típico del grupo Kullawa a la imagen de la Virgen María, arrodillándose ante ella al finalizar su presentación, un momento muy bonito que se robó los aplausos de todos los presentes. Luego el obispo agradeció a cada uno de los asistentes por reunirse en este Encuentro Diocesano otro año más y saludó a las religiosas y religiosos presentes al celebrar también el día de la vida consagrada, de igual forma les agradeció por el servicio y el amor que brindan en sus comunidades, parroquias, colegios y congregaciones.

Por otra parte, nuestro pastor en su homilía indicó que siempre “es María quien nos educa para poner la mirada sobre las cosas que hace Dios, a reconocer su obra en nosotros y en medio de nuestro mundo y cuando vemos la acción de Dios en medio de nosotros se disipan las tinieblas, los temores. Esta Iglesia de Talca tiene tantos motivos para vivir cantando alabanza al Señor su Salvador, es cierto tenemos también heridas, pero son muchos más los motivos para cantar alabanza porque el Señor ha estado grande en medio de nosotros”.

Jesús, centro de nuestra vida

Además aseveró que debemos seguir trabajando unidos, como esa Iglesia que camina unida, “porque la Iglesia no vive para sí misma, sino para servir, para entregar el amor que recibe de Dios”, a propósito de celebrar los 30 años de aquel Sínodo Diocesano que convocó monseñor Carlos González: “Sínodo significa caminar juntos, Sínodo significa una Iglesia que busca discernir, descubrir el querer de Dios para dejarse conducir, para interpretar correctamente los desafíos del tiempo, para escuchar lo que Dios nos invita a corregir, a cambiar y los caminos por donde nos invita a servir”.

En más de un año y medio de su administración apostólica en la Diócesis de Talca, el obispo aseguró que esta Iglesia le ha demostrado que “es una Iglesia que camina, que no se detiene, que avanza en medio de los desafíos del tiempo y de la historia. También una Iglesia que como María tiene conciencia de su pequeñez, de su debilidad, de nuestro pecado, pero con ella con la Santísima Virgen María experimentamos que no son nuestras virtudes las que nos salvan, sino Dios. Es Él quien hace de este pueblo herido por el pecado un instrumento de su amor salvador, que surge y se renueva”.

El padre Galo recordó también el énfasis pastoral de este año “Jesucristo, Señor y centro de nuestra vida”, porque María siempre procuró poner a su Hijo en el centro, reconociéndolo de verdad como Señor y salvador de nuestra vida, de nuestra historia. “Poner a Jesús al centro como lo tuvo siempre María, buscando escuchar su palabra, para que sea Él quien guie nuestra vida y guie nuestro servicio. Tener a Jesús al centro para que su modo de vivir, su ternura, su misericordia, su coraje, en fin todas sus actitudes, se reflejen también en nuestro modo de vivir (…) tener a Jesús presente para que nuestra vida sea cumplir su mandato, para llevar la buena noticia, su misión es nuestra misión”.

Cuidado de la “casa común”

Para cerrar su homilía, nuestro pastor indicó que estamos en tiempos complicados también como planeta, ya que tenemos desafíos inquietantes en niveles que nos piden involucrarnos de una manera más activa y consciente. El cambio climático nos hace detenernos a pensar en cómo estamos actuando como individuos habitantes de esta casa común que está herida por un consumo abusivo de sus bienes. “Estamos llamados a ser la Iglesia que se pone de la mano del Creador, que se compromete con estas circunstancia tan delicada en que la tierra y el aire necesita también de nuestro compromiso. Oramos también por la lluvia que tanto necesita nuestra tierra”.

Al concluir la Eucaristía y como signo de este compromiso con la tierra, se le hizo entrega a un representante de cada parroquia y comunidad, de un árbol nativo para que sea plantado, también como un símbolo de inicio a futuros proyectos ecológicos que como Iglesia debemos asumir. También el padre Galo, dio la bienvenida a los nuevos sacerdotes que han llegado a la diócesis y saludó a los seminaristas que siguen en su proceso de formación, siendo este el punto final de este Encuentro Diocesano.

Fue una celebración especial, bonita y esperanzadora, que llevó a los fieles a sentirse más cerca de su Santa Madre en el día de la Asunción de la Virgen.

Fuente: Comunicaciones Talca
Talca, 16-08-2019