En un ambiente solemne se desarrolló el Te Deum Ecuménico 2019 en la Catedral de Punta Arenas

En un ambiente solemne se desarrolló el Te Deum Ecuménico 2019 en la Catedral de Punta Arenas

Te Deum 2019: “Chile, vocación de amistad cívica”

 
Miércoles 18 de Septiembre de 2019
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La ceremonia fue presidida por Monseñor Bernardo Bastres Florence, obispo de Punta Arenas junto al pastor de la Iglesia Metodista de Punta Arenas Rony Pulgar Hughes y el pastor Eliseo Merino.

Él Te Deum contó con la presencia de las máximas autoridades regionales encabezadas por el intendente de la Región de Magallanes y Antártica Chilena José Fernandez.
Este año la animación del canto litúrgico estuvo a cargo del coro “Arte Vocal” de Punta Arenas, dirigido por el Sr. Manuel Rodríguez Bustos.

Monseñor Bastres en su homilía hizo un llamado a la vocación de la amistad cívica.

Al celebrar la Patria que somos todos, nuestra fe nos invita hoy a elevar nuestra oración por ella y todos sus ciudadanos. Desde los inicio de nuestra vida republicana, acudimos a este acto de fe, con el corazón lleno de alegría y gratitud, para bendecir al Señor de la vida y de la historia, por lo que con su ayuda hemos sido capaces de construir, y al mismo tiempo para reconocer, con humildad y sinceridad, los sueños y proyectos que están pendientes, y las heridas que aún tenemos que sanar.

Nuestra Región y nuestra Iglesia, caminamos hacia los quinientos años de histórica navegación de Hernando de Magallanes y la celebración de la primera Eucaristía en el Estrecho de Magallanes. “Dios entró desde el Sur”, reza el lema de nuestra Diócesis, y desde aquí su bendición se extendió a todo nuestro territorio nacional.

Nuestro deseo para estas celebraciones es que el “Evangelio y la Eucaristía estén en el corazón de Magallanes”. Cristo vino por vez primera entre nosotros como alimento para saciar el hambre más profunda de todo ser humano, invitándonos a una mesa de hermanos.

En nuestra convivencia nacional y regional experimentamos que muchas veces no nos resulta fácil sentarnos a una mesa de hermanos. Vivimos una sociedad compleja en un mundo globalizado, donde conviven visiones distintas, historias no compartidas, grupos de personas que viven en realidades que no se encuentran cara a cara, pero cuyas acciones u omisiones tienen consecuencias para todos.

En vista a situaciones complejas de tipo político, económico y social, que vivimos como país, debiéramos plantearnos todos, el tema del diálogo, justamente como camino privilegiado para la superación de situaciones de crisis. Para lo cual, la Palabra proclamada asegura que “el Señor nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas”. Aun así, paradojalmente, no es un ejercicio sencillo y normalmente suele estar lleno de dificultades, que en ocasiones pueden llevar al fracaso de los esfuerzos. En esta eventualidad, lamentablemente todos perdemos.

El diálogo, implica respeto y valoración de la otra parte, traducida en la convicción que siempre tiene algún aporte que ofrecer, superando la tentación de sentirnos dueños absolutos de la verdad, e imponerla a los demás. Bien sabemos que el modo de eternizar un conflicto, es cerrando filas entre los iguales, que comparten la misma visión de mundo, con idénticas actitudes e iguales formas de acción. Así, los anhelos y esperanzas, dolores y angustias de la otra parte, o del resto de la sociedad, arriesgan quedar postergados.

A pesar de las dificultades y desafíos en nuestra sociedad, la época que nos toca vivir es también apasionante, hermosa, y un regalo de Dios. En medio de todas estas situaciones complejas, se encuentran también muchos signos que nos hablan de la presencia salvadora de Dios que viene al encuentro del ser humano y de su historia, para ofrecerle vida en abundancia y plenitud.

Estamos conscientes que la sociedad chilena toda, necesita percibir también, que sus líderes políticos, culturales, sociales, gremiales, empresariales, religiosos y académicos, sí podemos, asumiendo nuestra diversidad, ser capaces de llegar a acuerdos en favor de los anhelos más sentidos y urgentes de la población. Se trata, por de pronto, de la construcción a futuro de una cohesión social que nos permita vivir finalmente en paz, en una amistad cívica, fundada en el afecto y respeto por todos.

A Jesucristo, Señor de la historia, por intercesión de la Virgen del Carmen, Reina y Madre de Chile, le confíanos los destinos de esta Patria.

A Dios sea el Honor y la Gloria, y nosotros aclamamos: ¡Te Deum laudamus… te alabamos, Señor! Amén. Concluyó.

- Texto completo de la homilia

Fuente: Comunicaciones Punta Arenas
Punta Arenas, 18-09-2019