Pablo Gajardo, llamado al servicio del pueblo de Dios

Gran cantidad de fieles participó en la Eucaristía de ordenación diaconal de Pablo Gajardo Villavicencio, celebrada en la mañana del sábado 23 de noviembre en la iglesia La Matriz de Curicó.

 
Lunes 25 de Noviembre de 2019
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Tras la entrada al templo se dio lectura al decreto de llamado a recibir el diaconado, Pablo se presentó y seguidamente el padre Rodrigo Arriagada Mora, Vicario de Curicó y párroco de la parroquia San José, pidió al obispo Galo Fernández, a nombre de la Iglesia, ordenar a Pablo.

En la homilía el Administrador Apostólico de Talca dijo a Pablo que este era un paso decisivo: “Te consagras de forma definitiva a vivir al servicio del Evangelio de Jesucristo, ofreciendo lo mejor de tus capacidades, de tus afectos, de todo tu ser. Asumes el llamado a ser un consagrado”.

“La vida ministerial a la que te incorporas mediante el orden no busca apartarte del pueblo de Dios, ni mucho menos distinguirte por un rasgo de superioridad. Al contrario, quiere establecer un vínculo más profundo y definitivo con este pueblo y con esta Iglesia diocesana. Esto lo haces por medio del regalo de tu disponibilidad definitiva para servir donde la Iglesia, a través de tu obispo, te requiera”, agregó el padre Galo.

El oficio más humilde

“No hay otra justificación para el paso que das, para el sacramento que recibes, sino el amor que has recibido de Jesucristo”, aseveró nuestro pastor diocesano, destacando que “Él te envuelve con su amor a lo largo de toda tu vida. Lo has sabido reconocer en tu familia, en tus amigos, en quienes te han engendrado en la fe y el amor de Jesucristo”.

Más adelante, el obispo Galo Fernández mencionó que el Evangelio del lavado de los pies nos desconcierta: “Asume para sí la condición de siervo. El oficio más humilde lo hace suyo, se hermana con los humildes de esta tierra. Dejar que Jesús nos lave lo más sucio de nosotros, nos exige entrar en una dinámica radicalmente distinta en nuestra existencia (…) nos invita a preocuparnos de las necesidades de nuestros hermanos, pero especialmente de los preferidos del Señor, los más pobres. Ese es el Señor al cual quieres servir y que está al centro de la vida de la Iglesia”.

“El testimonio de tu vida ofrecida pienso que es un signo elocuente en esta hora compleja de nuestra sociedad y país. En un ambiente herido por los abusos que son reflejo de una mentalidad cautiva en el beneficio personal, sedienta de bienes materiales para sí mismo, en medio de esta crisis de las instituciones que debieran ser canales para el cuidado de los pequeños, tú no te quedas en la queja o la denuncia, sino que dices como un sabio: Heme aquí que estoy para hacer tu voluntad”, concluyó el obispo.

Después Pablo Gajardo hizo sus promesas y vino el canto de las letanías con el gesto de la postración del diácono electo, como signo de entrega total a Dios. Seguidamente el obispo Galo Fernández impuso las manos a Pablo para transmitirle el Espíritu Santo. Sus padres, María Jacqueline y Luis, llevaron la estola diaconal, la que fue impuesta por el padre Víctor Gómez, párroco de Sagrada Familia. Este momento de la liturgia de ordenación culminó con el abrazo y saludo de la paz del pastor y el emocionado aplauso de todos los presentes.

Fruto del amor de Dios
Al finalizar la celebración el nuevo diácono agradeció en primer término al Dios bueno y fiel, “esto suena a clásico cliché de discurso de agradecimiento pero es verdad. Esto es fruto de lo que Él ha ido haciendo. Fue Él quien me llamó y me ha colmado de amor y ternura. Por eso agradezco mucho a mis padres, mi hermano, mi cuñada y sobrino. También agradezco a mis familiares y amigos, compañeros de colegio y profesores aquí presentes. Agradezco a la comunidad donde aprendí a vivir la fe, Nuestra Señora del Rosario. También a los seminarios por ser instrumento del Espíritu en la formación inicial. A las parroquias donde el Señor me ha llamado a servir: Santísima Trinidad, Teno, Pastoral de la Univ. Católica, Sagrada Familia, San José y santuario El Carmen. También gracias porque sé que rezan por mí desde que entré al seminario, las Hermanas Trapenses de Quilvo y Carmelitas Descalzas de Talca”.

Pablo Gajardo hizo una petición especial de oración por los seminaristas de nuestra Iglesia diocesana. “Gracias monseñor Galo Fernández por transmitirme el don del Espíritu por la imposición de sus manos. Gracias a todo el clero y a todos los presentes, ustedes han sido muestra del amor de Dios y de la comunión que profesamos como pueblo de Dios”.

Luego de la Eucaristía, los fieles felicitaron al diácono Pablo Gajardo en el atrio de la parroquia San José, testimoniando su alegría por este joven que se consagra a Dios, a la Iglesia y a su pueblo para toda la vida.

Fuente: Comunicaciones Talca
Curicó, 25-11-2019