Consagrada nueva capilla en Caldera, dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe

Tras largos años de trabajo, la parroquia San Vicente de Paul de Caldera, y especialmente la comunidad cristiana de Villa Las Playas, vieron concretado un anhelado sueño: la consagración de la capilla nuestra Señora de Guadalupe, celebración presidida por el administrador diocesano, P. jaime Pizarro, junto al párroco, P. Juan Barraza, este jueves 12 de diciembre.

 
Viernes 13 de Diciembre de 2019
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Las personas se reunieron a las puertas del nuevo templo, momento, en que el P. Juan valoró la presencia de la Iglesia en el sector, con catequesis y trabajo pastoral mucho antes que hubiera capilla, hizo un recorrido por todo el trabajo que significó reunir los recursos para esta construcción, y agradeció a quienes participaron de este proceso. A continuación, recibió un reconocimiento por su labor, de parte de la Municipalidad. Fue oportunidad también, para la presentación oficial del baile religioso Nuestra Señora de Guadalupe.

En la primera parte de la misa se bendijo el agua, con la cual luego se reciaron las paredes del templo y la asamblea.

Acoger y escuchar a los pobres

En la homilía, el P. Jaime explicó la historia del indio Juan Diego y la Virgen de Guadalupe, señalando que por pimera vez aparecía la Virgen con rasgos indoamericanos. "La historia de la Guadalupe tiene que marcar la misión de esta comunidad, -dijo- y la primera misión es acoger, escuchar y creerle a los pobres, a la gente sencilla".

Agregó: "Aterricemos nuestra fe en las necesidades de la gente de nuestra sector. Un trabajo encarnado en esta realidad, con este tipo de familia. Ella une a los países de Latinoamérica. Ahora que recibimos a tantos extranjeros, también nuestra tarea es la acogida respetuosa, cariñosa, de los migrantes".

Por último, invitó a "ir conociendo lo que significa la manifestación de Dios en la Guadalupe, porque de ahí surgirán nuevas tareas, que nos tienen que identificar como miembros de esta comunidad".

Como parte del rito de consagración, se marcaron las paredes con óleos, como signo de la presencia del Espíritu Santo.

Al final de la misa, se distinguió a quienes colaboraron en el trabajo de construcción, el constructor Jorge Cristi, el equipo de maestros Mauricio Aguilera, Luis Poblete y Ricardo Urrutia, el ingeniero Marcos López, el arquitecto Mario Ardiles y al Colegio Parroquial Padre Negro en la persona de su director, José Hernández. Cada uno recibió una hermosa tilma con la réplica de la imagen guadalupana, de manos de una religiosa mexicana, la Hna. Rocío Flores, quiwen además, trajo de regalo hace algunos años, tierra del monte de Tepeyac en México, donde ocurrió la aparición de la Virgen.

Después de la misa, los presentes disfrutaron de bebidas y sopaipillas.

Fuente: Comunicaciones Copiapó
Copiapó, 13-12-2019