Con la Vigilia Pascual y Misa de Resurrección se completó Semana Santa en Talca

A través de las redes sociales de la Diócesis de Talca y Radio Chilena del Maule, llegaron a miles de hogares estas dos celebraciones que fueron presididas por el Administrador Apostólico, el obispo Galo Fernández Villaseca.

 
Lunes 13 de Abril de 2020
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Con la catedral totalmente a oscuras, el sábado 11 de abril a las 19:00 horas se realizó el encendido del Cirio Pascual en la entrada del templo como es tradición, solo que en esta ocasión sin fieles presentes. Luego fue llevado por un diácono y dos ministros por toda la nave central hasta el altar, encendiendo solo unas pocas velas en el camino, para dar paso posteriormente a los pregones de este día.

Después de las lecturas correspondientes, se encendieron las luces de la Catedral y el obispo se dirigió a todos los fieles que seguían la celebración desde sus casas, comparando primeramente este tiempo con una gran Cuaresma, al ser un tiempo bendito de recogimiento, de austeridad y para encontrarnos con lo más profundo de cada uno.

“Pero esta tarde de Sábado Santo me ha parecido que se trata de algo más radical que una Cuaresma, un tiempo de examinarnos y discernir. En rigor la Cuaresma no es tal si no concluye en la Pascua, por eso pienso que se trata también, y más todavía, de un Sábado Santo, se trata de entrar con Jesús en el sepulcro. Y es que no se trata, pienso yo, tan solo de un paréntesis, de un momento que podemos poner en pausa nuestra actividad habitual, sino de un tiempo en que nos sumergimos en nuestra fragilidad, en nuestra impotencia, un tiempo que tocamos lo más radical de nuestros límites”, aseveró nuestro pastor.

El padre Galo miró también con suma preocupación lo que pueda pasar en los países que no tienen los recursos suficientes para afrontar esta pandemia: “Temo particularmente por lo que es previsible que va a pasar, ya no en los países más ricos que tienen los mejores medios, sino en los países más pobres del mundo, que no cuentan con los auxilios de la medicina. El impacto de esta pandemia nos ha remecido y nos está remeciendo hasta lo más profundo, por ello estamos forzados a quedarnos en casa en tanto sea posible, por ello hasta esta liturgia preciosa y sagrada, tan vital en nuestras vidas, tenemos que vivirla de este modo”.

A su vez reconoció y agradeció profundamente la labor de las personas en el área de la salud, que están dando prácticamente su vida para combatir esta enfermedad y ayudar a sus hermanos a través de su trabajo, así como Jesús lo hizo por todos nosotros. Viendo en ellos el rostro de Jesucristo, recalcó que esto no puede ser solo una pausa para luego volver a lo mismo de siempre, debe tener un sentido que vaya más allá.

Por último, el obispo Fernández aseguró que llegará el momento en que todo esto llegue a su fin, en que redescubriremos con alegría el valor de un abrazo, en que podamos cantar, bailar y reírnos juntos, y que podamos llorar abrazados por aquellos que han partido.

“En la oscuridad de esta noche, hemos encendido una pequeña luz que vence las tinieblas, es la luz de una palabra que hemos recibido de generación en generación. En el silencio más radical, en la oscuridad del sepulcro, donde habían puesto al cuerpo torturado de Jesús, Dios habló para siempre (…) en Jesús podemos descubrir que la vida presente es la oportunidad preciosa para caminar como Él lo hizo en esta tierra, amando y sirviendo, cuidando de los más pequeños, de los frágiles, de los vulnerables, descubriendo que hacerlo es el acto más precioso que llena de sentido nuestras vidas”.

Llegando al final de esta Vigilia Pascual, las promesas bautismales fueron renovadas y también se realizó la bendición del agua en la fuente bautismal. La celebración culminó con la invitación a celebrar en casa la resurrección del Hijo de Dios.

Cristo ha resucitado y nos invita a una existencia nueva
En la celebración de Domingo de Resurrección, que empezó a las 12:00 horas en la Catedral, el Administrador Apostólico, recordó que la fe en Cristo conoce bien del dolor y de la muerte, pero los cristianos no podemos ser personas entristecidas por más que tengamos que ser realistas, porque la palabra nos hace ver que ninguno de los males de la vida presente tiene la última palabra, ni siquiera la muerte.

“Esta experiencia que nos remece profundamente, nos tiene que ayudar a convertirnos, a descubrir que tenemos que vivir construyendo un mundo más justo, solidario y fraterno. Porque es verdad que vemos las cifras de las personas que se infectan en el mundo entero y de las que mueren por esta penosa enfermedad, pero por Dios que tendríamos que estar viendo también otras cifras de los que mueren por el virus del hambre, por el virus de la violencia al interior de la familia, en el mundo entero cotidianamente. Las que mueren (mujeres) víctimas de un machismo que no tiene justificación alguna, tantas cosas que hieren la existencia. Que Cristo resucitado nos invite a una conversión profunda, que nos lleve a vivir de un modo nuevo (…) Cristo ha resucitado y nos invita a una existencia nueva, hombres y mujeres llenos de su amor”, agregó nuestro pastor.

Fuente: Comunicaciones Talca
Talca, 13-04-2020