Pentecostés: Esta crisis es oportunidad para crecer en humanidad

La capilla de la comunidad Apóstol Felipe de la parroquia Los Doce Apóstoles de Talca, fue el punto de encuentro para la celebración eucarística de envío de Pentecostés, en la noche del sábado 30 de mayo.

 
Lunes 01 de Junio de 2020
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Esta misa se transmitió en directo por las redes sociales de la diócesis y de la Vicaría de Pastoral Juvenil (VPJ), siendo seguida de forma remota por numerosas personas, ante el impedimento de tener este tipo de celebraciones de forma masiva debido a la pandemia mundial.

Al comenzar la homilía el obispo Galo Fernández Villaseca expresó que Pentecostés es la fiesta definitiva “ya que toda la historia de la revelación desemboca en este acontecimiento. De algún modo la revelación del Padre protector, el amor del Hijo, se hace presente en el Espíritu que se derrama y desparrama por el mundo entero, y convoca para ser parte de la historia de salvación que Dios quiere hacer en cada uno de nosotros”.

“Pero quién se iba a imaginar lo que nos ha tocado vivir este año 2020. Un diminuto virus nos recordó nuestra fragilidad (…) esto nos trastocó la vida entera. Debemos aprender a expresarnos el cariño de otro modo, lo que antes era un abrazo ahora se transforma en una agresión. Debemos demostrarnos el respeto en el distanciamiento, en la responsabilidad”.

Sin embargo, el Administrador Apostólico de Talca mencionó que el amor no se distancia, no está confinado: “Así como un virus nos amenaza, podemos decir que la fe nos regala otra presencia silenciosa, escondida, que es la presencia del Espíritu que anima la historia de la Iglesia, que la renueva por dentro, que la hace joven”.

Esta pandemia recuerda que debemos ser respetuosos del don de la naturaleza. “Esta crisis puede ser un aprendizaje, una oportunidad bendita para crecer en humanidad, para ser mejores personas, para descubrir una comunión más profunda. Lo que ha sido un obstáculo se ha transformado en un impulso en la creatividad, para anunciar el Evangelio, el cariño, para preocuparnos unos de otros. Estamos invitados en crecer como hijos de Dios”, indicó el padre Galo.

Ojalá que este tiempo no sea solo un paréntesis, para después volver a lo mismo, dijo el obispo Fernández, “la normalidad de antes está llena de anormalidad. Esa normalidad que esconde desigualdades sociales, indiferencia, abusos de tanta especie. Hemos tenido que retraernos para preguntarnos el sentido hondo de nuestra vida. En Pentecostés los apóstoles también estaban recluidos, pero estaban esperando y el Espíritu se mete en ellos. La pandemia que vivimos nos recuerda nuestra fragilidad pero no estamos solos”.

Al culminar la celebración los delegados episcopales de la VPJ, Rebeca Contreras y Esteban Salas, agradecieron el trabajo de tantas personas que entregan su servicio por el bien de la población. También dieron gracias por el servicio de los jóvenes, especialmente quienes salieron a misionar durante el verano.

Con la bendición nuestro pastor concluyó esta Eucaristía y los jóvenes y parroquias fueron invitados a seguir en vigilias virtuales la llegada del Espíritu Santo.

Fuente: Comunicaciones Talca
Talca, 01-06-2020