Comunicado sobre fallecimiento de mons. Javier Prado A.

“Recordaremos su figura amable y cercana" señala el administrador apostólico de Rancagua, monseñor Juan Ignacio González E.

 
Martes 23 de Junio de 2020
El Señor Jesús, Buen Pastor de nuestras almas, ha llamado a su seno a Monseñor Javier Prado Aránguiz SSCC, Obispo emérito de Rancagua. Nos unimos en oración ante el Padre de los cielos pidiendo por su eterno descanso.

Sirvió, desde muy joven, fielmente a la Iglesia desde su vocación religiosa en la Congregación de los Sagrados Corazones, y luego, siguiendo el llamado de la Iglesia, fue Obispo de Iquique y de Rancagua, donde dejó una honda huella de servicio pastoral, de dedicación a los más desposeídos y de entrega a todos sin distinción. Fue pastor dedicado al Pueblo de Dios que camina en la diócesis de Rancagua entre los años 1993 hasta el 2004.

Vivió con humilde entrega sus últimos años, llevando con alegría y sentido sobrenatural la enfermedad y entregó su alma a Dios rodeado de sus hermanos los religiosos de los Sagrados Corazones.

Recordemos su figura amable y cercana y las enseñanzas del libro de la sabiduría: “Las almas de los justos están en las manos de Dios, y el sufrimiento no los alcanzará. A los ojos de los necios parecen haber muerto, y su partida es tenida por desdicha. (…) pero están en paz. Pues, aunque a los ojos de los hombres fueron atormentados, su esperanza está llena de inmortalidad. (Sb 3, 1).

Pidamos por su eterno descanso ofreciendo al Señor la Santa Eucaristía, nuestras oraciones y pequeños sacrificios, para que perdonado de todas sus faltas haya recibido de Dios el descanso eterno en el cielo que Él tiene reservado a los que se esforzaron por ser justos ante Dios y ante los hombres.

Según el deseo de don Javier, será sepultado en la cripta de la Iglesia Catedral de Rancagua, previo una breve ceremonia – dadas las circunstancias que vivimos – y con la presencia del Vicario General de la Diócesis, Pbro. Héctor Pulgar y un grupo reducido de sus familiares más cercanos.

Apenas las circunstancias lo permitan, celebraremos la Pascua del querido don Javier en una Santa Eucaristía en la Iglesia Catedral, con la presencia del pueblo de Dios que lo quiso y lo tuvo como su fiel pastor.

+ Juan Ignacio González Errázuriz
Administrador Apostólico de Rancagua




Biografía breve de monseñor Javier Prado Aránguiz.

Nació en Santiago el 8 de marzo de 1929. Hijo de Javier Prado Amor y Adriana Aránguiz Cerda.

Es religioso de los Sagrados Corazones. Ingresó a la Congregación en 1947. Emitió los votos temporales el 28 de marzo de 1948 y los perpetuos el 1 de abril de 1951.

Estudió Filosofía y Teología en el Seminario de los Sagrados Corazones en Los Perales. Hizo un curso de perfeccionamiento y renovación religiosa en Lima, entre julio y diciembre de 1978.

Fue ordenado sacerdote en la Catedral de Valparaíso el 19 de septiembre de 1953 por Mons. Rafael Lira, Obispo de Valparaíso.

Se desempeñó como profesor en el Colegio de los SS.CC. en Santiago (1954-1967), ministro del mismo Colegio (1960-1965), y Rector (1966-1967).

Fue, además, Consejero provincial y Rector en el Colegio de los SS.CC. en Viña del Mar (1968-1975), así como Director espiritual del mismo establecimiento (1975-1984).

Fue Vicario cooperador de la parroquia de D. Juan Evangelista (1982), Pro-Vicario para la educación de la diócesis de Valparaíso (1977-1980), Vicario episcopal para la educación de esa diócesis (1983).

El Papa Juan Pablo II lo eligió Obispo de Iquique el 13 de Junio de 1984. Fue consagrado en la Catedral de Valparaíso el 2 de septiembre de 1984 por Mons. Angelo Sodano, Nuncio Apostólico. Co-consagrantes principales fueron: Mons. Francisco de B. Valenzuela, Arzobispo-Obispo de Valparaíso, y Mons. Eladio Vicuña, Arzobispo de Puerto Montt. Su lema episcopal es: Crux spes unica. Tomó posesión de la diócesis el 8 de septiembre de 1984. Sucedió a Mons. José del C. Valle, quien había renunciado por razón de edad.

El 16 de abril de 1988, Juan Pablo II lo designó Auxiliar de Mons. Francisco de B. Valenzuela, Arzobispo-Obispo de Valparaíso. En Iquique lo sucedió Mons. Enrique Troncoso. Fue también Vicario general del Obispado de Valparaíso.

El Santo Padre Juan Pablo II lo trasladó a la diócesis de Rancagua el 16 de abril de 1993. Tomó posesión de la diócesis el 10 de junio de 1993. Sucedió en Rancagua a Mons. Jorge Medina, trasladado a Valparaíso. El 23 de abril de 2004 el Papa Juan Pablo II aceptó su renuncia presentada por razón de edad.

Residió varios años en la diócesis de Valparaíso y el último tiempo lo vivió en Santiago junto a su comunidad de los Sagrados Corazones.

Desempeñó varios cargos en la Conferencia Episcopal de Chile, destacando la Vicepresidencia que ocupó entre 2000 y 2003. Participó en el I Sínodo de Valparaíso en 1989. Hizo la visita ad limina en 1994 y 2002.

Fuente: Comunicaciones Rancagua

Rancagua, 23-06-2020