Misa de Nochebuena

Obispo de Chillán llamó a buscar la sencillez y encontrar el rumbo en esta Navidad

La celebración se llevó a cabo en el atrio de la Catedral de Chillán.

 
Viernes 25 de Diciembre de 2020
Ver Galería
Con el aforo permitido de 20 personas, anoche se llevó a cabo la Misa de Nochebuena en el atrio de la Catedral de Chillán, celebración que fue transmitida para toda la Diócesis a través de redes sociales del Obispado local debido a la pandemia del Covid-19.

La tradicional eucaristía fue presidida por el obispo de Chillán, padre Sergio Pérez de Arce, quien en su homilía se refirió a los últimos acontecimientos derivados de la crisis de la pandemia. “Ha habido mucha incertidumbre, porque incluso hoy no sabemos con certeza qué pasará en el próximo tiempo, y porque la enfermedad, el riesgo de contagio, las consecuencias sociales y económicas de la pandemia, nos han sumido en la inseguridad. Asimismo, nos han acompañado la angustia, no pocas veces la rabia, pero también en ocasiones la esperanza y la alegría, sobre todo cuando henos sido testigos o hemos contribuido a expresiones de solidaridad, de generosidad y de servicio”, indicó.

“La Navidad nos dice que todo esto, que todas estas experiencias las vivió también el Hijo de Dios. Basta leer los evangelios para contemplar cómo la humanidad de Jesús, tanto en la vida junto a sus padres como en el desarrollo de su misión, está cruzada por incertidumbres, temores, tristezas y angustias, no faltando profundas experiencias de gozo y esperanza”, puntualizó.

El obispo también señaló que la pandemia se ha transformado en una lección en donde hemos aprendido que “no nos salvamos solos” y que la naturaleza nos pide una nueva relación con ella. “No obstante, muy pronto olvidamos los aprendizajes y volvemos a ‘más de lo mismo’, a ‘lo de siempre’, a la autoreferencialidad, a la obsesión por colmar nuestros intereses. Y así en plena pandemia, en medio de la enfermedad y la muerte que afecta a tantos hermanos, llegamos a celebrar fiestas y eventos masivos sin respetar las normas sanitarias; así buscamos viajar lejos a un lugar turístico (los que pueden) para relajarnos del stress; así nos afanamos en comprar y consumir como si el mundo se fuera a acabar. Y aunque es entendible querer volver a la normalidad, en el fondo no asumimos los dramas de nuestro mundo, la realidad de los pobres y los que sufren, y no terminamos de cambiar nuestros estilos de vida y nuestras prioridades”, sentenció.

Por último, Sergio Pérez de Arce hizo un llamado a la sencillez en esta etapa. “Dios elige la sencillez del pesebre, la sobriedad, la compañía de los pobres y marginados. Y allí, en medio de esa sencillez, brota el canto de los ángeles que expresa la alegría de Dios y de la creación entera: “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres amados por él. El ser humano no parece gustar este camino, se obnubila con el poder, el dinero, el prestigio, el éxito. Y para lograr sus propósitos, toma decisiones y elige opciones que tienen un alto costo para los demás, para la creación, para los más pobres, porque son caminos teñidos de vanidad, corrupción, injusticias, explotación y otros tantos desequilibrios. Sólo el camino de la sencillez y la humildad nos puede devolver la armonía con los demás y con la creación, porque es la ruta que nos ayuda a comprendernos hermanos de todos. No competidores, no dominadores, discriminadores, explotadores de los demás, sino hermanos de verdad”.

Fuente: Comunicaciones Chillán
Chillán, 25-12-2020