Convertirse es cambiar de vida. ¡Y no queremos cambiar!

La afirmación la hizo el cardenal Celestino Aós durante la misa de este pasado domingo, en la que aplicó los textos de la misa a la actitud de mucha gente que se resiste a cambiar de hábitos en este tiempo de pandemia.

 
Lunes 25 de Enero de 2021
En la misa, que fue concelebrada por el obispo auxiliar Alberto Lorenzelli, el pastor resaltó al inicio de su homilía la Buena Noticia de Jesucristo resucitado: “¡Pobres de nosotros si nos olvidamos de la resurrección de Jesucristo! Es el centro, es la base”. Y recordó que san Pablo "es rotundo al afirmar que ‘si Cristo no resucitó, nuestra fe es vana’, y `somos los más estúpidos al poner nuestra confianza en un muerto´. Pero, agregó, Cristo resucitó y nosotros lo celebramos”.

El arzobispo de Santiago sostuvo que “esta fe, que es hermosa, debe transformar toda nuestra vida. Convertirse es cambiar de vida, lo que exige esfuerzo y, a veces, sacrificios muy grandes”. Luego se refirió al texto de Jonás sobre la ciudad de Nínive, tenía pecados muy grandes y Dios pensaba destruirla, pero sus habitantes se arrepintieron e hicieron sacrificios y ayunos y se convirtieron, cambiaron de vida; el que estaba en la lujuria, dijo, debía ordenar su vida; el que estaba viviendo del robo y en la violencia, no podía seguir en lo mismo, sino cambiar de actitud. Como los pescadores Simón y Andrés, que dejaron sus redes y siguieron a Jesús, lo mismo que Santiago y Juan, que no solo dejaron sus redes, sino que cambiaron de vida interior.

Más adelante, el religioso capuchino expresó que confesar a Jesucristo significa que creemos en él, que él puede llevarnos a esa conversión. Aplicó sus palabras a la situación actual del país, en que “nos damos cuenta de que hay que hay que cambiar, ¡pero nadie quiere cambiar! Todos quieren seguir organizando su vida, tengo que ir de vacaciones, que no me exijan renunciar a celebrar una fiesta de cumpleaños. ¡Y no queremos cambiar!”.

Preguntó enseguida en qué hemos cambiado en este tiempo, si en los hábitos de costumbre, si en la forma de alimentarse o en el modo de relacionarse con los demás. Llamó a que cada uno le pida a Dios que él nos convierta y transforme nuestra vida y nuestro corazón y también a nuestra comunidad cristiana. Aseguró el arzobispo que “Dios quiere que seamos felices y llevemos la alegría y la paz en el corazón”.

Al finalizar la misa, hizo una oración a la Virgen María para pedirle de forma especial por los enfermos, para que, “como en las Bodas de Caná, pueda volver la alegría y la fiesta después de este momento de prueba”.

Fuente: Comunicaciones Santiago
Santiago, 25-01-2021