Acompañamiento espiritual a los enfermos: “El bálsamo de la cercanía”

Siguiendo el mensaje del Papa Francisco, la parroquia San José de Requínoa se ha convertido en promotora del acompañamiento espiritual y sacramental al enfermo.

 
Martes 09 de Febrero de 2021
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El próximo 11 de febrero, se celebra la 29ª Jornada Mundial del Enfermo y el papa Francisco ha publicado un mensaje en el que recuerda la importancia de apoyar a quienes sufren una enfermedad "con el bálsamo de la cercanía", respetando su dignidad como Hijos de Dios y evitando caer en el "mal de la hipocresía".

Siguiendo ese mensaje, la parroquia San José de Requínoa se ha convertido en promotora del acompañamiento espiritual y sacramental al enfermo.

“Nosotros, explica su párroco, padre Eduardo León, somos una congregación con un carisma dedicado a la educación (Josefinos), y parte de éste es la entrega de amor personal, infinito y misericordioso y fuera de la Iglesia, como nos ha pedido el Papa Francisco”, asevera; y recalca que “frente a la situación de abandono de los enfermos nos cuestionarnos a qué ha venido Cristo y es a estar con quienes más sufren. Ese ha sido nuestro motor”.
Es así como a través de las pastorales de Salud y del Acompañamiento Espiritual de la parroquia han emprendido este camino. Cuenta que ambas pastorales se complementan en su trabajo, que nació de la mano de un grupo de voluntarias que detectaron que en la comuna había muchos enfermos postrados, de los cuales, la mayoría estaban solos: “al principio eran cinco –dice el padre Eduardo- hoy, se atiende a 117 personas”.

“Hay casos muy dramáticos”, relata; y agrega que “muchos son adultos mayores con enfermedades crónicas en completo estado de abandono, teniendo familiares. Nosotros no juzgamos a nadie, pero existe mucha desidia e indiferencia”.

Pastoral de la salud
La pastoral de la Salud de la parroquia San José de Requínoa, surge el año 2019, para acompañar a las personas que están enfermas postradas en sus hogares y a quienes los cuidan 24/7, que habitualmente son familiares y que también se cansan. Entonces, las voluntarias de esta pastoral visitan a los enfermos en duplas, acompañadas de un sacerdote: le llevan la comunión, comparten con ellos y ven qué requerimientos tienen y en cuáles se les puede apoyar. Durante la visita, las voluntarias se dividen las tareas; una, apoya la labor del padre y, la otra, apoya y hace contención a los cuidadores.

El trabajo que realiza este grupo pastoral es coordinado con el CESFAM de Requínoa y eso ha permitido que sea integral, constante y periódico, dependiendo de las necesidades de los enfermos. “Algunos requieren de acompañamiento una vez a la semana, otros cada quince días o de forma mensual. En algunas oportunidades se ha acompañado hasta el momento de su fallecimiento”, dice.
Los casos generalmente se detectan a través de las capillas, llamados telefónicos a la parroquia y los vecinos que saben de las realidades de la comunidad.

El padre destaca la dedicación de las voluntarias, pero también es enfático al señalar que “ahí siempre estamos al debe”. “Ellas dan todo su tiempo a la pastoral, pero hemos tenido que priorizar, porque es mucha la necesidad en este momento”; y agrega que “siempre se inscribe harta gente, pero las que efectivamente visitan los hogares son 9, por eso -enfatiza- las puertas están abiertas para el voluntariado”.

“Nosotros nos cuestionamos esta falta de voluntarios y nos damos cuenta que es una crisis general, que nos hemos vuelto cada vez más individualistas y egocéntricos, preocupados de sentimentalismos, de si quiero o no quiero, si me gusta o no me gusta hacer tal cosa, y se deja de lado el llamado al servicio que nos hace el Señor”, enfatiza.

Acompañamiento espiritual telefónico
Después de un año de visitar a los enfermos a sus hogares, detectaron que también existía la necesidad de acompañamiento espiritual a personas cuya enfermedad, a veces, no es tan visible para el resto, son las llamadas “enfermedades del corazón”, como la depresión, la soledad, entre otras.

Esta pastoral, que es un complemento a la de Salud, nació el 2020 y cuenta actualmente con 15 voluntarias y cada una de ellas busca que ese momento -de la llamada telefónica- sea sagrado, donde la persona pueda encontrarse y sentir la presencia del Señor.

Las voluntarias están preparadas para realizar estas llamadas. Ellas han recibido capacitación ya sea en el Centro Espiritual Santa María, en los talleres de oración de Fe y Vida o en el Centro de espiritualidad de los jesuitas, porque se requiere que tengan una preparación espiritual para encontrarse con otro; además, de la capacidad de escuchar, entre otras características relevantes a la hora de realizar este voluntariado.

Las llamadas son cada 15 días habitualmente, pero en este tiempo de pandemia, éstas se realizan una vez a la semana. Actualmente, se llama a aproximadamente 38 personas. Algunas de Requínoa, otras de Rengo, Rancagua, de Olivar, de Santiago, Talca y San Javier. Cuentan que el territorio parroquial se ha extendido con la Pastoral de Acompañamiento espiritual, porque se han ido pasando la voz de unos a otros”.

“Ésta ha sido una experiencia realmente fantástica”, recalca el padre Eduardo; y, asevera que “se han visto conversiones de vida, donde se nota que el Señor ha llegado a sus vidas y les ha permitido verla de otra forma”. Y continúa: “hay testimonios donde la relación de familia ha cambiado, donde las madres dicen: ‘mi hijo mayor me invito a tomar un helado’, ‘hoy me puedo sentar a conversar con mi hija’, y así suma y sigue, han sido experiencias muy significativas”.

Las personas pueden llamar a la parroquia al teléfono 72 551492 o el mail parroquia@sanjose.req.com para recibir la atención de la Pastoral de Salud o de la pastoral de Acompañamiento Espiritual.

Fuente: Comunicaciones Rancagua
Rancagua, 09-02-2021