Jueves Santo: “Jesús nos ha amado hasta el extremo”

Este Jueves Santo 01 de abril celebramos la Cena del Señor, el tradicional lavado de pies fue reemplazado por el lavado de manos. El obispo Galo Fernández presidió esta Misa con transmisión por radio y redes sociales.

 
Viernes 02 de Abril de 2021
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“Nos unimos de este modo para celebrar una de las Eucaristías más hermosas del año litúrgico, la memoria de la Última Cena, el gesto del lavado de los pies, que esta vez tendremos que reemplazar por un gesto más cercano, lavando las manos. Pero que expresa a Jesucristo que viene a entregarse con nosotros y que quieres quedarse para siempre en medio nuestro como alimento, como pan de vida eterna”.

Con estas palabras nuestro pastor iniciaba esta misa desde la capilla de Casa Betania, pidiendo además perdón por no apreciar la presencia viva de Jesús en medio de nosotros.

Una vez realizada las lecturas del día, el obispo Galo Fernández indicó que “esta eucaristía rememora la primera eucaristía, la Última Cena, el momento en que Jesús manifiesta claramente todo lo que hay en su corazón, de algún modo está aquí concentrada la vida de Jesús, el motivo por el cual vino a esta tierra”.

“Cada año la celebramos repitiendo ese gesto impactante de Jesús lavando los pies de sus discípulos, esta vez estamos impedidos de hacer el gesto porque no podemos reunirnos de ese modo, y también a modo de prevención que corresponde de evitar los contactos físicos”.

Un gesto con mucha actualidad
Allí, monseñor Fernández invitó a todos los fieles que seguían la transmisión a repetir el gesto del lavado de manos desde sus casas, con una fuente. Un gesto que no es lo mismo, pero que tiene mucha actualidad. “Ha sido de las primeras cosas que durante de la pandemia se ha promovido fuertemente y es un gesto que denota no solo una cautela respecto del otro, sino un respeto a todos, porque uno nunca sabe si es que ha podido contagiarse, llevar el contagio y transmitirlo con sus manos (…) Hoy día queremos invitarlos a hacer ese gesto, que también quiere expresar un profundo amor y respeto a nuestros familiares, amigos, a todos”.

A su vez, habló sobre el Evangelio de San Juan, que pone a Jesús al centro de la Última Cena, “pareciera poner casi al mismo nivel, el gesto del pan y el vino, que se entrega como cuerpo y sangre con este gesto de postración, humillación, de servicio, y es que están íntimamente asociados. Jesucristo se entrega a la cruz, porque se ha puesto de rodillas por nuestra salvación, Jesús nos entrega su cuerpo y su sangre porque nos ha amado hasta el extremo”.

“En sus palabras expresa con claridad que Él se entrega, que lo que viene no es la condena de alguien que apresaron y no pudo escapar, que lo que viene no es el fracaso del predicador de Galilea, sino la cumbre de su amor, se entrega por nosotros. La Eucaristía es, ante todo eso, el sacrificio que ofrecemos ante el altar”.

Vivamos la comunión espiritual
Para finalizar, el obispo invitó a todos los fieles a vivir la comunión espiritual, esa comunión que hemos vivido ya desde hace un año por motivos de la pandemia: “Cuanto extrañamos volver a encontrarnos, para ustedes laicos que participan a través de la radio o del Facebook, esta distancia ha sido dolorosa, para nosotros sacerdotes, que si bien tenemos el privilegio de estar en el altar y celebrar la Eucaristía, nos duele en el alma no poder entregárselas, porque la Eucaristía quiere llevarnos a una íntima comunión (…) porque nos unimos a Cristo y al unirnos a Él conformamos un solo cuerpo, una sola Iglesia, unidos en comunión”.

Seguidamente, nuestro pastor realizó el gesto del lavado de manos en una fuente frente al altar, invitando nuevamente a los fieles a repetir este gesto desde sus hogares, y haciendo las peticiones del día por todos nosotros para ser constructores de la comunión que Dios quiere.

La celebración eucarística finalizó con la Adoración al Santísimo Sacramento, con el obispo de rodillas aseverando que no dejamos de estar en la presencia del amor de Jesús, “por eso queremos celebrar con devoción esta fiesta, este acontecimiento, tu muerte, tu resurrección, tu donación por nosotros, es el centro de nuestra vida, no hay nada más importante, porque nadie nos ha amado tanto como Tú, por eso te amamos, te contemplamos y queremos vivir siempre iluminados por tu presencia”.

Fuente: Comunicaciones Talca
Talca, 02-04-2021
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