50 años de diaconado, unido a su comunidad

El domingo 14 de noviembre don Óscar Beltrán Cáceres celebró medio siglo como diácono, en una Eucaristía realizada en la vice parroquia de Llico, en la Zona Costa de nuestra diócesis.

 
Martes 16 de Noviembre de 2021
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La misa inició a las 12 del mediodía y fue presidida por el obispo, el padre Galo Fernández, y concelebrada por el padre Ricardo Varas, párroco de Llico y Licantén, y el padre Patricio Espinoza, párroco de la parroquia Santísima Trinidad de Curicó. A ella asistieron familiares, amigos y personas de la comunidad que han compartido durante tantos años con don Oscarito, como se le conoce de cariño.

Como primer momento se leyó una biografía del diácono, recordando que el 14 de noviembre de 1971 se ordenó en este ministerio de la mano del obispo de ese entonces Mons. Carlos González, así mismo se le agradeció por su vocación tanto a él como a su esposa Adriana Cáceres.

Gratitud ante todo
Realizada las lecturas del día, nuestro pastor expresó en su homilía en nombre de esta Iglesia, la gratitud y el cariño a don Óscar: “Darle gracias también a Dios por descubrir la fecundidad y la belleza de este ministerio, como han dicho al comienzo don Óscar es de los primeros junto con don Samuel Rebolledo, que bonito él en la cordillera y Óscar Beltrán en la costa, que inician este camino abandonado por siglos en la Iglesia, y que se redescubrió en el Concilio”.

“De algún modo pienso que 50 años es tanto tiempo, es una historia larga, sin embargo, a la mirada de Dios y de los dos mil años de la Iglesia, estos 50 años pos Concilio Vaticano II son todavía parte de un camino de renovación que bien sabemos aún no se ha completado, pero vemos en la experiencia, en el testimonio de quienes han asumido este camino del diaconado permanente en la Iglesia, un signo claro de esta renovación que Jesús nos propone. Y que pone en la base de todo ministerio en la Iglesia el seguimiento con Jesús servidor”.

Por último, el obispo recordó su tiempo como seminarista cuando conoció a don Óscar, en una de sus visitas a este sector, en donde pudo disfrutar de la visión del Evangelio a través de un hombre sencillo, con mucha sabiduría conectado a la naturaleza y a su comunidad.

Silencio y Palabra
Seguidamente, el padre Ricardo Varas también se dirigió a don Óscar Beltrán y a los presentes, destacando dos términos que describen la misión del diácono.

“Silencio y Palabra, el silencio con el Señor Jesús sacramentado, humilde, de rodilla, escuchando al Señor en una profunda amistad. Palabra, apasionado por el Evangelio. En la Iglesia tenemos que volver a eso, el Papa Francisco dice una frase que a mí me ha gustado mucho ‘recorrer las calles polvorientas’, antes que él dijera eso, ya don Óscar recorrió las calles polvorientas de estos cerros hermosos, y allí fue hablando de Jesús porque estaba surgiendo en él una pasión por la misión”.

“Aquellos sacerdotes que hemos trabajado en esta tierra hemos visto, su esfuerzo, su trabajo, cuánta gente que don Óscar en palabra y en silencio ha formado en esta zona (…) yo quisiera agradecerle a él, a su familia, porque han hablado de Dios en medio de nosotros”.

La comunidad y la familia
Luego de la comunión, Paulina Rodríguez y Terecinda Navarro, en nombre de todas las comunidades en que don Óscar ha servido durante todos estos años le hicieron entrega de un obsequio, que consistía en una pintura plasmada en porcelana, acompañado de un bonito discurso.

El diácono quiso agradecer este hermoso detalle, con unas palabras para todos los presentes: “Queridos hermanos un agradecimiento profundo a cada uno, a sus comunidades y a las familias. El Señor nos ha unido hoy día en esta celebración especial, hace 15 días yo no me imaginaba encontrarme con ustedes en este templo, pero la gracia de Dios fue mucho más, nos llamó y nos invitó a todos. Ahora lo más importante es que no perdamos ninguna oportunidad de ser voluntarios de poder vivir el mensaje del Señor. Veo tanta gente buena de las distintas comunidades, son como 25 comunidades, y veo sus rostros alegres, poco a poco reencontrándonos entre nosotros y el Señor”.

Ya casi al culminar la Misa, Cristina Beltrán, hija de don Óscar, también hizo un regalo a la comunidad, de una tarjeta con una oración, en nombre de su familia, por todo el cariño que le han brindado a su padre en estos 50 años de su servicio como diácono permanente. Y recordó algunos momentos especiales, que desde su memoria atesora.

Con un compartir de empanadas, saludos cariñosos a don Óscar y muchas fotos que quedarán para el recuerdo, culminó esta celebración.

Fuente: Comunicaciones Talca
Llico, 16-11-2021