En memoria de Monseñor Héctor Vargas

En columna de opinión para el medio el "Correo del lago" de la Región de La Araucanía, el obispo de Villarrica Francisco Javier Stegmeier se refiere a la partida del obispo Vargas, a quien calificó como "un buen hermano, cercano, disponible a ayudar e instrumento de comunión".

 
Martes 15 de Marzo de 2022
A continuación el texto de la columna:

Hermanos en Jesucristo:

El 1 de julio de 2013, en esta misma columna, dábamos la bienvenida a Mons. Héctor Vargas, como nuevo obispo de la Diócesis de Temuco. Entonces, escribí que contara siempre con mi oración, promesa que he cumplido todos los días.

Hoy, después de casi nueve años, vuelvo a escribir acerca de él, pero ahora para hacer un recuerdo de su persona, luego de su fallecimiento el 7 de marzo del presente año, a causa de un cáncer gástrico.

Don Héctor es una persona muy conocida por su condición de obispo, por su aporte a la educación en Chile y, últimamente, por sus esfuerzos en la promoción de la justicia y de la paz en La Araucanía.

Quizá este protagonismo de Don Héctor ha dejado, para muchos, un poco en la oscuridad su profunda vida unida a Cristo. Fue para él un duro golpe saber que padecía de un cáncer terminal. Pero de inmediato asumió su enfermedad con mucha fe.

En una entrevista, dice, respecto a su cáncer: “La verdad, yo siento que Dios me ha concedido un regalo. No sé por qué me eligió a mí, pero debo decir que lo considero un regalo, porque, la verdad, esto me ha cambiado la vida… Así que estamos en las manos del Señor… Yo creo que lo mejor que nos puede pasar es cumplir la voluntad del Señor. Si el Señor me quiere dejar aquí más tiempo, lo va a hacer. Pero si me dice «ya es hora de», yo parto feliz. Si la vida eterna es lo que predicamos todos los días, la plenitud de la existencia del ser humano. Nosotros hemos nacido y estamos hechos para la eternidad”.

Pude visitar a Don Héctor tres días antes de su fallecimiento, aunque estaba muy débil, sin embargo, estaba completamente consciente y de buen ánimo, con un rostro sereno y sonriente.

En lo personal, echaré de menos a Don Héctor, pues fue siempre un buen hermano, cercano, disponible a ayudar e instrumento de comunión. Me edificó la fe, la entereza y la cristiana resignación con que vivió su cáncer, convertido en la cruz que Cristo quiso para él.

Les invito a que oremos por Don Héctor, por la Diócesis de San José de Temuco y por sus fieles.

Fuente: Obispado de Villarrica - Correo del Lago
Villarrica, 15-03-2022