Segunda Jornada Mundial de los Abuelos y Personas Mayores

En su artículo mensual publicado en diario El Día, Mons. Rebolledo convocó a que se aprecie "esta jornada como ocasión favorable para redescubrir aspectos importantes de su vocación, colaborar en la transmisión de la fe a los jóvenes, adolescentes y niños, proseguir en la bella misión, según el ejemplo de Cristo, enseñando a orar".

 
Domingo 24 de Julio de 2022
El Papa Francisco anunció tras el rezo del Ángelus el domingo 31 de enero de 2021 la institución de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, que se celebra cada año el 4° domingo de julio, cerca de la memoria de los santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María, abuelos de Jesús. El año pasado tuvo lugar el domingo 25 de julio bajo el lema: “Yo estoy contigo todos los días” (cfr. Mt 28, 20).

Corresponde hoy la segunda Jornada, prevista para este domingo 24 de julio, con el lema escogido por el Papa Francisco: “En la vejez seguirán dando fruto” (Sal 92,15). En el Mensaje del Santo Padre hay pasajes hermosos. Destaco el siguiente: “una larga vida –así enseña la Escritura- es una bendición, y los ancianos no son parias de los que hay que tomar distancia, sino signos vivientes de la bondad de Dios que concede vida en abundancia. ¡Bendita la casa que cuida a un anciano! ¡Bendita la familia que honra a sus abuelos!”. Y en otro pasaje: “La ancianidad no es un tiempo inútil en el que nos hacemos a un lado, abandonando los remos en la barca, sino que es una estación para seguir dando frutos. Hay una nueva misión que nos espera y nos invita a dirigir la mirada hacia el futuro”.

Feliz coincidencia celebrar esta Jornada en el 17° domingo del Tiempo Ordinario. En todas las santas Misas tendremos presente a los abuelos y a las personas mayores de nuestras familias, colegas de trabajo, vecinos y amigos, especialmente con quienes compartimos en las comunidades. Me alegra también que corresponda hoy el evangelio de Lucas 11, 1-13, conocido como La Oración: El Padrenuestro, con esta enseñanza del Señor: “Y yo les digo: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá, porque quien pide recibe, quien busca encuentra, a quien llama se le abre” (vv. 9-10).

Conocemos el ejemplo que nos diera nuestro Maestro sobre su oración en diversos momentos y acontecimientos de su vida, fundamentales para sus discípulos misioneros a lo largo de la historia. Bello testimonio nos han heredado al respecto también los apóstoles y la primera comunidad cristiana. La Iglesia ha procurado seguir el ejemplo de Jesús y los apóstoles. Se ha enriquecido también del valioso testimonio dado por las generaciones de discípulos misioneros del Señor sobre la importancia de la oración.

Refiere Lucas que en una ocasión mientras “estaba en un lugar orando” (v. 1), le solicitan sus discípulos: “Señor, enséñanos a orar como Juan enseñó a sus discípulos” (v. 1). Jesús les enseñó el Padrenuestro y mediante comparaciones los instruye acerca de cómo debe ser su oración, donde resaltan la confianza y perseverancia.

¿No hemos recibido de nuestros abuelos, padres, catequistas, profesores de religión, vecinas y vecinos un valioso testimonio de oración? ¿No ejercen también hoy personas mayores gran influencia en las familias, sobre este aspecto de transcendental importancia?

Es este un día propicio para contemplar la actitud orante de Jesús y el gran testimonio que nos ha dejado, especial agradecimiento por el don del Padrenuestro, que estamos llamados a orar todos los días de nuestra vida. La perseverancia, confianza y la entrega generosa en la oración son las actitudes que cultivamos al sabernos siempre en las manos de Dios, en todo momento y circunstancias de nuestra vida.

Es también esta Jornada una ocasión propicia para decir juntos: “Señor enséñanos a orar” (v. 1).

Que nuestros abuelos y personas mayores, también la entera comunidad, aprecien esta jornada como ocasión favorable para redescubrir aspectos importantes de su vocación, colaborar en la transmisión de la fe a los jóvenes, adolescentes y niños, proseguir en la bella misión, según el ejemplo de Cristo, enseñando a orar. Sin duda, el día de mañana, los nietos y otros miembros de la familia recordarán con gratitud que aprendieron también de los abuelos y de las personas mayores, de la familia y la comunidad a orar, especialmente la más importante de las oraciones, que nos enseñara nuestro Maestro, el Padrenuestro.

Nos exhorta el Santo Padre Francisco: “la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores es una ocasión para decir una vez más, con alegría, que la Iglesia quiere festejar con aquellos a los que el Señor –como dice la Biblia- les ha concedido “una edad avanzada”. ¡Celebrémosla juntos! Los invito a anunciar esta jornada en sus parroquias y comunidades, a ir a visitar a los ancianos que están más solos, en sus casas o en las residencias donde viven. Tratemos que nadie viva este día en soledad. Tener alguien a quien esperar puede cambiar el sentido de los días de quien ya no aguarda nada bueno del futuro; y de un primer encuentro puede nacer una nueva amistad. La visita a los ancianos que están solos es una obra de misericordia de nuestro tiempo”.

Deseándoles las bendiciones del domingo, los saludo muy cordialmente, manifestándoles también gratitud por la gran corresponsabilidad en la evangelización.

Fuente: Comunicaciones La Serena
La Serena, 24-07-2022