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Mensaje de Navidad 2019.

Navidad, una invitación a renovar la alegría, la esperanza, la fraternidad y la confianza total en Dios Padre.

Fecha: Jueves 26 de Diciembre de 2019
Pais: Chile
Ciudad: Calama
Autor: Mons. Óscar Blanco Martínez

1.- Jesús en la contingencia
En medio de luces y regalos; entre el bullicio de protestas y funas callejeras, entre rallados y consignas de distintos colores y estado de ánimo, en medio del clamor de un pueblo que reclama justicia y paz; es posible ver en la escena humilde de un pesebre a un niño envuelto en pañales con su mirada limpia y tierna fija en los más humildes que están junto a él, proyectando paz y amor.

2.- Importancia del pesebre.

El evangelio de Lucas insiste en la importancia del pesebre. María lo acuesta en el pesebre, los pastorees lo encontraran en un pesebre. El pesebre es el primer lugar de la tierra donde descansa Dios hecho niño. El pesebre es la señal para encontrarlo. A Dios no hay que buscarlo en lo pomposo y grandioso, sino en lo ordinario de cada día, en lo cotidiano, no hay que buscarlo en lo grande, sino en lo pequeño… “La contemplación de la escena de la Navidad, nos invita a ponernos espiritualmente en camino, atraídos por la humildad de Aquel que se ha hecho hombre para encontrar a cada hombre. Y descubrimos que Él nos ama hasta el punto de unirse a nosotros, para que también nosotros podamos unirnos a Él”. Admirabile Signum. P. Francisco.

3.- Vamos a Belén.

Los pastores nos indican cual es la dirección para encontrarse con el misterio de la Navidad. “Vayamos a Belén”.” Mientras en Belén no hay sitio ni siquiera en la posada, en María su madre y José su padre, encuentra una acogida conmovedora. Los padres no tienen miedo, sino un corazón que lo envuelven en amor y ternura. ¡En este niño se encarnó Dios!. Navidad es la ocasión para que cada cristiano “Vaya a Belén” y se convierta al cristianismo que allí encontramos, cercano, pobre, justo y piadoso.

4.- Fraternidad con todos.

Nunca lo hubiésemos imaginado. Nosotros pensamos y rezamos a un Dios todopoderoso, omnipotente, inalcanzable, y él se nos presenta en la fragilidad de un niño débil e indefenso, lo imaginamos grande y lejano y él se nos ofrece en la ternura de un recién nacido, cercano.

Santa Teresita de Lisieux: “Yo no puedo tener miedo a un Dios que se ha hecho tan pequeño por mi… ¡Yo le amo!”. Esto es navidad “Yo le amo”, porque él nos amó primero. Este es el mensaje universal de la Navidad. Dios es amor. “Tanto amo Dios a este mundo, que nos regaló a su único hijo”, Si, Dios encarnó su amor en la persona de su hijo, nuestro hermano mayor. Asi también nosotros debemos encarnar el amor en la fraternidad. Fraternidad con todos, fraternidad con los creen y los que no creen, fraternidad con los que piensan y tienen ideas distintas, fraternidad con las personas que vienen de otras culturas, fraternidad con los pobres y ricos, fraternidad entre civiles y militares, fraternidad entre todos los chilenos y chilenas. La experiencia de nuestra familia nos enseña que, siendo hermanos y hermanas, somos distintos unos de otros y no siempre estamos de acuerdo en todo, pero hay un vínculo que nos une, la fraternidad, y el amor de los papás no ayuda a querernos como hermanos. Lo mismo vale para la familia humana, donde el padre es Dios, el fundamento y la fuerza de nuestra fraternidad, hijos de un mismo padre que nos ama a todos por igual.

5.- Que la Navidad nos ayude a recuperar la unidad nacional.

Que esta Navidad nos ayude a fortalecer los vínculos de fraternidad y unidad entre los chilenos y permita que se retome el camino de amistad cívica, donde se respete los derechos de las personas, el justo desarrollo y el bienestar para todos. Que delante del Niño Jesús, los habitantes de mi querida tierra chilena, nos redescubramos hermanos, para que no prevalezcan la división y violencia, sino que todos nos esforcemos por favorecer la reconciliación y construir juntos el futuro que queremos.

6.- Ahora es posible vivir con Esperanza.

Navidad lo ha cambiado todo, Dios mismo ha entrado en nuestra vida, ahora es posible vivir con esperanza. Por eso navidad es una llamada a renovar la alegría, la esperanza, la fraternidad y la confianza total en Dios Padre. Una esperanza que no es resultado del esfuerzo humano, sino del actuar de Dios en la persona de buena voluntad. La esperanza del pobre que nada tiene y pone su confianza en aquel que todo lo tiene y lo puede todo.

7.- Navidad en casa.

Vamos todos a casa y allí encontraremos a un niño, que es hermano (a), a un tío (a) abuelo (a) y papás. Allí encontramos a nuestra familia, envolvámosla en un abrazo de amor, de paz y perdón. Y alegrémonos,” Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado… Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz” Is.9,1ss.

Feliz Navidad para todo y todas.

+ Óscar Blanco Martínez
Obispo de Calama