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Pascua de San Alberto Hurtado

Solidaridad, justicia social y caridad fraterna

Fecha: Miércoles 19 de Agosto de 2020
Pais: Chile
Ciudad: Calama
Autor: Mons. Óscar Blanco Martínez

Stgo. 2,14-18/Salmo 111/ Mt. 25,31-46

El 18 de agosto de 1952 un hombre de extraordinario carisma dejó este mundo para nacer al cielo. Luchador incansable de la justicia social y de la dignidad de las personas en condición de pobreza, el Padre Alberto Hurtado nos dejó con su partida un tremendo testimonio de fe viva en sus obras y palabras. En su memoria se ha declarado esta fecha como el día de la solidaridad. Un tiempo que nos recuerda que no estamos solos, y que tenemos deudas pendientes con aquellos que han esperado por años promesas incumplidas.

Hoy venimos a celebrar la eucaristía como fuente de santidad, fraternidad y solidaridad. La eucaristía presencia real de Jesucristo, fue el centro de la vida de san Alberto Hurtado, hasta llegar a decir: “Mi misa es mi vida y mi vida una misa prologada”. En esta prolongación de la misa en su vida diaria fue descubriendo a Jesucristo en la presencia real del pobre, de los desplazados y descartados por la sociedad. En esta eucaristía hacemos memoria agradecida por el testimonio de amor a Dios y al prójimo que nos deja el Padre Hurtado, en su paso por nuestra tierra.

Celebramos la conmemoración del día de la solidaridad en tiempo de confinamiento y crisis sanitaria, social, económica y de confianza. Parafraseando al Papa Francisco podemos decir que el estallido social y la pandemia del COVID-19 “ha desenmascarado nuestra vulnerabilidad y ha dejado al descubierto esas falsas seguridades en las que habíamos construido nuestras agendas, proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y nuestra comunidad.”

En el evangelio. que acabamos de escuchar, Jesús nos interpela y nos recuerda que el “test” definitivo de nuestra existencia, se decidirá a partir de nuestro comportamiento practico ante los sufrimientos de las personas pobres, Tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, era forastero y me alojaron, estaba desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, preso y me vinieron a ver… La pregunta es ¿Qué has hecho tú ante este hermano al que encontraste sufriendo en tu camino?

Nosotros lo hemos querido resolver todo de una manera sencilla: dando dinero, aportando en la colecta, con bonos, 10%, préstamos a corto, mediano y largo plazo, con o sin intereses. A esto le podemos llamar caridad y limosna. Pero las cosas no son tan sencillas. Las exigencias del amor que nos habla el evangelio, no se satisfacen con el “sacramento del dinero”, aunque éste es totalmente imprescindible ante situaciones que no admiten demora. Tenemos que descubrir la injusticia que se encierra en nuestras vidas, debemos aprender poco a poco a mirarnos a nosotros mismos y mirar nuestros bienes desde los ojos de la gente y sectores más pobres. Y hacernos la pregunta sincera, con realismo ¿Qué haría cristo en mi lugar?, ¿en este tiempo, en estas circunstancias, en Calama y sus pueblos del interior, en Chile?

En este sentido San Alberto Hurtado decía: “La justicia es una virtud fundamental, pero impopular, es que hay muchos que están dispuesto hacer la caridad, pero no se resignan a cumplir con la justicia, están dispuestos a dar limosna, pero no pagar sueldos justos, - a colaborar con ollas sociales, comedores abiertos, hogares de ancianos, pero no parar la empresa en pro de la vida, la salud y la dignidad de las personas - es más fácil ser caritativo que justo, esta no es caridad, porque la verdadera caridad comienza donde termina la justicia, la caridad sin justicia, no salvara los abismos sociales, sino que seguirá creando profundos resentimientos, la injusticia causa más males de los que puede reparar la caridad”. Según el P. Hurtado la solidaridad puede entenderse como la reparación de una deuda y un deber de justicia. Pidamos a Dios nos ayude a ser solidarios, justos y caritativos.

Junto a los pastores de nuestra Iglesia chilena, “constatamos y compartimos la preocupación de muchos compatriotas por promesas y procesos inconclusos, políticas de tierras, de agua, de vivienda, pensiones, donde el estado se ha comprometido y no se han logrado avance, poniendo al país en un estado de enfrentamiento entre civiles.” Como lo visto en la Araucanía en este último tiempo. “la historia no se cansa de enseñarnos que toda acción de violencia engendra violencia y produce nuevas injusticias, dolor, pobreza y división, aumentando las fracturas sociales, de por sí difícil de sanar”. El papa francisco en su paso por Chile, dijo en la Araucanía: “para avanzar en la construcción de una unidad cívica y social, se “necesita y reclama auténticos artesanos que sepan armonizar las diferencias”.

A nuestros políticos y servidores públicos, a los que están ejerciendo el poder confiado por el pueblo y a los que se están postulando para las próximas elecciones, los invito a purificar las motivaciones de su servicio, porque también aquí dice el P. Hurtado, son muchos los motivos por los que se está en política. “muchos van a la política para brillar, para surgir o para destacarse, ¡motivos pobres! Otros van para defender intereses de un gremio, de su partido, motivos que pueden ser muy justos. Otros - Dios quiera sean muchos- van a la política para servir al país y su gente”. “Los simples ciudadanos quieren verlos de cabeza en los intereses de la comunidad”, de la región, del país. Políticos cercanos, que escuchan, dialogan, que no tengan miedo de comparten sus ideas y decisiones con la gente, para que éstos se sientan parte y responsables del cuidado y progreso de sus pueblos. Sean los artesanos de la solidaridad, la justicia, la paz y la unidad.

Hoy, también queremos mirar el vaso medio lleno, y ser agradecidos de Dios por no dejarnos sólo, por su cercanía, por inspirar a tantos y tantas personas para acercarse al pobre, al enfermo, a los abuelos y familias vulnerables con gestos de cercanía, fraternidad y solidaridad. Agradecemos las innumerables iniciativas de solidaridad que en este tiempo han surgido. Motivadas por organizaciones sociales, mesa social, comunidades religiosas, fundaciones, corporaciones, colegios, familias, particulares. Hombres y mujeres motivados por hacer vida el evangelio o darles un sentido a sus vidas, están dando de comer, visitando y cuidando a los enfermos, a los encarcelados, acogiendo a los migrantes, personas en situación de calle, albergues y rezando por los vivos y difuntos.

Agradecer a los trabajadores de la salud pública y atención primaria, a los que trabajan en hogares de adultos mayores, en la cárcel, en las hospederías especialmente en la obra fundada por el P. Hurtado “El hogar de Cristo de nuestra ciudad”, en caritas Calama, agradecer a tantos profesores que han tenido que reinventarse para no dejar solos a sus alumnos y apoyar a los padres en la formación de sus hijos. A los medios de comunicación que han estado atentos a la noticia y el mensaje oportuno y veraz para formar e informar a la comunidad. Agradecer a tantos y tantas personas que de manera anónima cuidan, limpian y mantienen el resguardo y seguridad de nuestros pueblos.

A todos los calameños y calameñas y pueblos del alto El Loa y Atacama la grande, sigamos caminando juntos, cuidándonos, respetando las normativas sanitarias y fortaleciendo el autocuidado. A no bajar la guardia, aun no podemos cantar victoria, el enemigo sigue rondando para ver a quien contagiar.
En la proximidad de la fiesta online de nuestra Sra. Guadalupe de Ayquina, le pedimos, su intercesión y amparo en tiempos de travesía en medio de la tormenta. Amen