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Homilía. Te Deum fiestas patrias 2020

El futuro de la patria está en los pobres, humildes y sencillos, que confían siempre en Dios - Te Deum - Calama

Catedral de Calama

Fecha: Jueves 17 de Septiembre de 2020
Pais: Chile
Ciudad: Calama
Autor: Mons. Óscar Blanco Martínez

Salmo 8.
Mc. 2,1-12


1) Comienzo esta reflexión, recordando las palabras del Papa Francisco en esa oración del 27 de marzo del presente año, hoy podemos decir. “Desde hace “algunos meses” parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas. Nos encontramos asustados y perdidos…”

2) Aun así, golpeados y zarandeados por una pandemia, nos conectamos para orar y agradecer por el don y legado común que hemos recibido de Dios y de los hombres y mujeres que buscando el bien de las personas hacen de esta tierra una gran nación. Cómo no orar y escuchar una palabra, que nos ayude, en medio del silencio, provocado por el dolor de enfermos y fallecidos, buscar y recobrar la esperanza. Sabemos cómo Jesús clavado en la cruz, clamó y espero en el Padre por nosotros. Hoy hacemos un minuto de silencio por los miles de héroes chilenos que en esta última batalla han dado su vida, luchando contra un enemigo invisible o cuidando y curando al mal herido en su camilla.

3) El evangelio San Marcos, que acabamos de escuchar, nos presenta una escena iluminadora para reflexionar sobre la misión que tenemos como chilenos con nuestra patria. Se trata del emotivo encuentro que viven cuatro amigos que haciendo de camilleros, llevan con gran creatividad a un paralitico para ponerlo frente a Jesús, para que éste lo sane de su parálisis. Los vecinos son sensibles a las necesidades del paralitico, los moviliza la necesidad del enfermo y la confianza en Dios. Seguramente esa era también la situación que movió al pueblo que lo seguía, poner delante de él sus necesidades vitales y confianza en su autoridad moral y profética. Jesús viendo la necesidad del paralitico y la fe de los camilleros, le perdona sus pecados, lo pone de pie y lo envía a casa. Un hombre totalmente dependiente de su camilla, Jesús le devuelve su autonomía, lo hace libre, independiente e interdependiente con los suyos en su casa. (Mc.2,1-12)

4) Es comprensible que el inmenso dolor vivido este último tiempo, en Chile como en todo el mundo, transforme radicalmente el sentido de estas fiestas patrias. La pérdida de vidas humanas y el deterioro físico y psíquico de tantos hermanos y hermanas a consecuencias de esta pandemia han calado hondo en nuestra sociedad. Hemos visto, lamentablemente, cómo el camino recorrido a punta de esfuerzo por tantas familias ha recibido sucesivos impactos que, en su conjunto, la debilitan de modo extremo: pérdida del trabajo, bajos sueldos, incertidumbre, déficit en la educación de sus hijos, enfermos en casa, exigencias laborales extremas, personas mayores, inmigrantes y otros grupos de riesgo, que se ven en la dificultad para seguir sosteniendo económica y emocionalmente su hogar. Nos preocupan los agobios, angustias y rabias acumuladas, sin el adecuado apoyo humano, espiritual y comunitario.

5) En medio de la emergencia de la pandemia, reconocemos y admiramos la solidaridad con la que muchos compatriotas están cumpliendo una verdadera misión de honor. Como los cuatro camilleros del evangelio, también a ellos los movilizo la necesidad humanitaria. El personal de la salud, organizaciones sociales de los más diversos oficios y profesiones, juntas de vecinos, mesas sociales, caritas, sindicatos, comunidades religiosas y educativas, clubes deportivos, líderes y voluntarios se han jugado la vida en este tiempo y han dado una clase magistral sobre lo que significa el servicio público. Ellos se han desplegado en la comuna, región y país para ir al rescate humanitario de personas con carencia alimentaria, sanitarias y de abandono, cuyo único capital ha sido la esperanza. Esa actitud de disposición y servicio que encontramos en los más sencillos, la querríamos ver siempre en todos los chilenos, especialmente en nuestras autoridades, representantes y líderes, en los cuales me incluyo: el dolor del otro es una urgencia que convoca y el bien común exige que ese sufrimiento sea prioridad.

6) Hoy recordamos aquel 18 de septiembre de 1810, cuando se constituye la primera junta nacional de gobierno, entonces chile colonial, inicia un camino que nos llevaría a declarar la independencia de nuestro país, el 12 de febrero de 1818. Estamos reconociendo y celebrando un valor enorme que necesitamos conquistar permanentemente para no ser esclavos de nadie. Sin independencia no podríamos hablar de responsabilidad, no podríamos hacernos cargo de nuestra vida y la de los demás. Todos somos independientes necesitados unos de otros, porque todos somos valiosos y todos tenemos algo para dar y mucho que recibir, necesitamos de las instituciones de nuestro país; de la familia “célula principal de la sociedad”, y “santuario del amor hermoso”, necesitamos de los poderes del estado, de los gobiernos regionales y locales, necesitamos de las policías, de los medios de comunicación, de los partidos políticos, responsables y coherentes que antepongan el bien común a todo interés personal e ideológico. Solos no podríamos transformar una sociedad que se presenta cada día más compleja y desafiante. Porque somos independientes e interdependientes unos de otros, estamos llamados a ser una patria de hermanos con un mismo destino.

7) En medio de la adversidad, aprendamos a apreciarnos y a no despreciarnos, a dejar actitudes discriminatorias con el trato respetuoso y dignificador, en esto, la violencia contra la mujer y el femicidio exigen una atención prioritaria y urgente…como así también la corrupción y el abuso de poder, la violencia social y el narcotráfico, el centralismo y “la economía de exclusión” (EG 53). Las necesidades de nuestra patria son extremas y para encontrar soluciones verdaderas necesitamos estar unidos para trabajar por un proyecto común. Una nueva constitución para una nueva sociedad requiere de hombres y mujeres nuevos que, superando “parálisis” internas, con la gracia de Dios, seamos capaces por fin de avanzar en la construcción pacífica de una patria justa. No es posible seguir viviendo como paralíticos, que no saben salir del inmovilismo, la inercia o pasividad, tal vez necesitamos reactivar nuestra fraternidad, el perdonarnos unos a otros, como Dios perdona nuestras ofensas, ese perdón puede ponernos de pie para enfrentarnos al futuro con esperanza y renovados.

8) La doctrina social de la Iglesia nos enseña que participar en las instancias de la sociedad civil, entre ellas los actos electorales propios de la democracia, es una forma de hacer presentes los valores del Evangelio. La política es una de las formas más altas de la caridad, porque ella busca el bien común y la justicia social. Que Chile progrese en igualdad de oportunidades y con un trato más digno para las personas y grupos más vulnerables, no se logra por la vía de la violencia ni por la imposición arbitraria de un sector sobre otro. Por eso es importante valorar la decisión que nuestra sociedad definirá el próximo 25 de octubre en el plebiscito constitucional. Invitamos a la ciudadanía a informarse y conocer las legítimas opciones que se presentan, para que cada persona, libremente, en conciencia, pueda formarse una convicción y concurrir con su voto. Invito a nuestros compatriotas a votar, con los debidos resguardos sanitarios. Así también, llamo a los fieles católicos y a las comunidades religiosas a colaborar acompañando en el proceso de formación e información, y participando por el bien de la casa de todos, donde nadie, sobra, nadie falte y nadie se salve solo.

9) Esperamos que el tiempo de campaña sea respetuoso y prudente. Nuestra sociedad espera de sus dirigentes propuestas y argumentos, no agresiones ni descalificaciones. En momentos de dificultad, la amistad cívica se hace indispensable ante la proximidad de procesos electorales. A todos los actores políticos les solicitamos que no se use el dolor como insignia de campaña y que no se despilfarren recursos, considerando las apremiantes necesidades de tantos hermanos y hermanas nuestros.

10) Al celebrar hoy un nuevo aniversario de nuestra Patria, los invito y las invito a hacer memoria agradecida y rezar al buen Dios, por los miles de compatriotas, verdaderos hermanos y hermanas, que, como los amigos del paralitico del evangelio, se tuvieron fe y confiaron en Jesús, quien los sorprende con las palabras dirigidas al paralitico: “hijo tus pecados quedan perdonados”, no permanezcas paralizado por tu pecado; Dios te acoge; levántate toma tu camilla, asume tu responsabilidad y vive en paz. Así también todos nosotros creyentes y no creyentes, hombres y mujeres de buena voluntad, estamos llamados a sostener la vida y el futuro de nuestra patria en justicia y paz.

11) La virgen del Carmen, madre y reina de Chile, bajo su amparo nos acogemos y encomendamos nuestros dolores y esperanzas, nos enseña que el futuro de la patria está, “en los pobres, humildes y sencillos, en los tristes y los niños que confían siempre en Dios”.

+ Óscar Blanco Martínez
Obispo de Calama