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Homilía Te Deum Fiestas Patrias 2022

Fecha: Viernes 16 de Septiembre de 2022
Pais: Chile
Ciudad: Rancagua
Autor: Monseñor Guillermo Vera Soto

Mensaje Obispo de Rancagua, monseñor Guillermo Vera Soto
Te Deum septiembre 2022

Queridos hermanos y hermanas:
“Chile, fértil provincia y señalada, en la región antártica y famosa, de remotas naciones respetada, por fuerte, principal y poderosa. La gente que produce es tan granada, tan soberbia, gallarda y belicosa, que no ha sido por rey jamás regida ni a extranjero dominio sometida”.
Hoy emocionados, podemos decir que el poeta español no se equivocó al evocar la grandeza de esta tierra y su gente.

Cuando Chile, nuestra Patria está de fiesta, es justo y necesario, mirando su historia, agradecer el temple de nuestro pueblo, formado desde sus orígenes en base al carácter indomable del pueblo araucano y de los otros pueblos originarios junto a la porfía del pueblo hispano, que circulan por las venas del alma de Chile. Gracias a ese carácter fuerte, hemos podido levantarnos como nación una y otra vez de las catástrofes naturales y de las tragedias causadas por la mano del hombre, y hasta de los dolorosos desencuentros entre hermanos.
Agradecemos a Dios que hasta esta tierra chilena y a estas tierras de O´Higgins haya llegado por el trabajo incansable de misioneros, el conocimiento de Jesucristo y de la Iglesia por Él fundada. Hoy, en Chile son diversas las denominaciones que reconocen a Jesucristo y la fuerza de su Evangelio, haciendo así que el alma de Chile sea cristiana, y esto es algo que hoy en esta Catedral, nosotros creyentes, sacerdotes y laicos, nos hemos de comprometer a cuidar y mantener en nuestros ambientes; entre otras cosas, su ser cristiano y católico es algo que identifica a nuestra región y hemos de procurar que así siga siendo. Por esto, Gracias Señor.
Agradecemos a Dios que en nuestra tierra y en su gente haya un alma republicana, democrática y respetuosa de la dignidad humana, esta dignidad de la persona y el respeto por la vida desde su concepción hasta su muerte natural hemos de defender siempre con porfía. En nuestra tierra nadie sobra, en nuestro Chile cada vida es sagrada. Confiamos que en la Constitución que se escriba esto quede meridianamente claro.
Agradecemos el respeto y la confianza, ante las instituciones que dan solidez a nuestra democracia, confianza y respeto que hemos de cuidar como uno de nuestros grandes tesoros, lo que no exime la crítica sana, constructiva y respetuosa. Instituciones como: la Presidencia de la República, el Congreso Nacional, los Tribunales de Justicia, la Contraloría General, los Partidos Políticos, las Fuerzas Armadas, Carabineros, la PDI, Gendarmería e instituciones de voluntariado, como el Cuerpo de Bomberos; y, tantas otras que velan por los más pobres y desamparados, suscitan nuestra más profunda admiración. En nuestra ciudad y región son muchos los que con su solicitud por los hermanos hacen de esta tierra un lugar más solidario donde la esperanza se hace realidad palpable, por todos ellos, damos gracias.
Agradecemos también el sentido de organización que, a distintos niveles, atraviesa nuestra historia: organización del Estado, presente a lo largo y ancho de Chile; organización política y social que nos ha permitido defender y restaurar la democracia; organización popular expresada en juntas de vecinos, clubes deportivos, centros de madres, centros de padres de familia, gremios, sindicatos, colegios y agrupaciones, aunque a veces, algo debilitadas en este tiempo de carácter más individualista, pero siempre presente cuando se la requiere, en las dificultades se manifiesta en la solidaridad activa y orgánica, que se levanta espontánea, ante las tragedias. ¡Cuánta solidaridad vimos cuando la pandemia arreciaba!
Agradecemos a Dios, por cada hombre y mujer, adultos y jóvenes, hijos de esta tierra que con su trabajo abnegado de cada día, con su honradez, espíritu de lucha, con sus estudios y sus deseos de surgir van labrando la grandeza de esta tierra que es nuestro país y región.
Agradecemos por nuestros mayores que con esfuerzo formaron familias y supieron con generosidad forjar un futuro mejor para sus hijos, para ellos nuestro agradecimiento y deseo de que, en sus años de vejez puedan contar con el apoyo de los suyos y de todo un país que reconoce su entrega.
Agradecemos por nuestros niños y niñas que con su inocencia nos invitan a trabajar para dejarles un mundo mejor, para ellos queremos familias estables y un futuro más esperanzador.

Un presente que interpela
Mucho es lo que hemos de agradecer, porque mucho es lo que hemos recibido. Ahora bien, lo que hemos recibido no es de nuestra propiedad, no podemos hacer con ello lo que se nos dé la gana, somos administradores de una historia que hemos de cuidar y de la cual hemos de aprender y de un futuro que hemos de construir.
Hace 10 días atrás fuimos convocados a dar nuestra opinión sobre el proyecto de Constitución que se nos proponía. Una inmensa mayoría de chilenos dijo queremos una Constitución, pero que nos ayude a ser una nación de encuentro. Deseamos que Chile, nuestra amada Patria sea un país de encuentro. Patria de encuentro de los ancianos y los jóvenes, de obreros y empresarios, Patria de encuentro entre mapuche, atacameño, rapanui, aymara, quechua, colla, chango, diaguita kawasqar y yagánes, y la mayoría blanca y mestiza que hoy la habitan. Patria de encuentro de las diversas opciones ideológicas, políticas, religiosas, culturales y sociales. Patria de encuentro entre la economía de mercado y las prioridades sociales, de la eficiencia con la gratuidad, de los megaproyectos de desarrollo con la realidad única e insustituible de cada ser humano. Patria de encuentro entre los fundamentos de nuestro pasado y los sueños de futuro. Patria de encuentro, en que los enfrentamientos del pasado reciente den paso a proyectos comunes, sin excluidos ni exclusiones, donde junto a la justicia se viva la misericordia y el perdón. Que Chile sea un país de encuentro para los que tuvimos la suerte de nacer aquí con aquellos que nos han mirado como la tierra en la cual vale la pena vivir, que seamos país de encuentro entre los chilenos y los migrantes que desean hacer de nuestra patria la suya. Razón tenía San Juan Pablo II, cuando subrayó en voz alta que ¡“Chile tiene vocación de entendimiento, no de enfrentamiento”…! (Homilía en la Beatificación de Teresita de los Andes).
Señor en este día te pedimos, porque somos y queremos ser un pueblo de entendimiento y no de enfrentamiento, ayúdanos para que sepamos encontrar los caminos y la forma de desterrar la violencia, los robos, el narcotráfico y la indolencia ante el valor de la vida que nos acecha y asusta, no es ese el Chile que queremos. En este tiempo de dificultades económicas, ayúdanos a ser austeros y a sentir la necesidad de compartir y ayudar a quienes sufren más. Que Chile sea una mesa para todos.
En esta Patria que a pesar de tantas pruebas camina decididamente hacia su pleno desarrollo no podemos olvidar que el verdadero desarrollo no se hace a costa del espíritu.
La Sagrada Escritura, libro de la fe que compartimos la mayoría de los chilenos y que en esta celebración nos ilumina con su enseñanza, nos relata que la tentación de Babel, fue construir la grandeza centrada en el ser humano y sin referencia a Dios, esto trajo la confusión de lenguas. Hoy en nuestro mundo podemos caer en la desgracia de no entendernos ni siquiera en nuestra propia lengua, porque dejando de lado a Dios pueden cambiar de significado las palabras esenciales como: amor, familia, matrimonio, entre otras. Como creyentes pedimos a Dios no cerrarnos a los impulsos de su Espíritu y que siempre tengamos la posibilidad de convertirnos y asumir esa Palabra que ilumina, instruye, anima, corrige y prepara para toda obra buena. Por eso hermanos y hermanas, en este Te Deum les recuerdo lo que hemos escuchado de parte de Dios en su Palabra.
Dios nos mira con cariño, el Dios en el cual creemos también cree en nosotros por eso hemos escuchado en el Evangelio aquello de: “Yo los he escogido a ustedes y quiero que vayan y den fruto” y qué frutos son esos, entre otros San Pablo nos recordaba: “El que sirva, sirva bien, el que ocupa un puesto de responsabilidad desempeñe su cargo con cuidado, esfuércense, no sean flojos, y en cuanto de ustedes dependa procuren estar en paz con todos”.
Grande es la tarea, pero contando con Dios y creyendo en lo importante del diálogo sincero y del trabajo en equipo es posible. Chile, lo necesita; Chile, nos necesita a todos. Chile, una mesa para todos.

Hermanos
A las nueve de la mañana del 18 de septiembre de 1810 comenzó a sesionar el Cabildo Abierto convocado para la ocasión. Había gran expectación. A las tres de la tarde estaba constituida la primera Junta de Gobierno, así se la llamó, presidida por Don Mateo de Toro y Zambrano. En esa ocasión y ante el Cristo del Cabildo se dieron los primeros pasos de nuestra Independencia.
“Todos los elegidos juraron cumplimiento fiel a sus cargos y la Asamblea en pleno juró obediencia a la nueva Junta de Gobierno instaurada en nombre del rey Fernando VII. Al atardecer, la Asamblea se disolvió en medio de ruidosas manifestaciones de entusiasmo y de alegría. Luego, todas las iglesias echaron al vuelo las campanas y un grupo numeroso recorría la ciudad aclamando las resoluciones del Cabildo y despertando el entusiasmo popular”.
Nueve años más tarde, el 18 de noviembre de 1819, Don Bernardo O´Higgins declararía: “El Estado de Chile es deudor a la protección de la Madre de Dios, bajo la advocación del Carmen, de la Victoria de Maipú. Ella lo salvó del mayor peligro en que jamás se vio” (Diario la Gaceta 18.11.19) Así se coronaba, en el campo de batalla y en el corazón creyente de este pueblo, lo que en 1810 había comenzado.
Haciendo eco de estos juramentos, doscientos años después y en esta hora tan solemne de nuestra historia, podríamos prometer nosotros, en esta iglesia Catedral de Rancagua, aquí, donde nos toca en suerte vivir y trabajar, hacer todo lo posible y en cuanto de nosotros dependa para hacer de Chile un país de encuentro, en que juntos marchemos hacia un futuro donde todos tengamos pan, respeto y alegría. Así haremos efectivamente de “Chile, una mesa para todos”.
“Virgen del Carmen, Madre y Reina de Chile: salva a tu pueblo que clama a ti”.

+ Guillermo Vera Soto
Obispo de Rancagua