Momento de la Palabra


6.- Escuchemos la Palabra del Señor.


Nos ponemos de pie. Lo recibimos cantando el Aleluya.
Lucas 18,35-43 (Evangelio del día).


7. Lectio o comentario


El ministro laico hace una reflexión teniendo presente el esquema que se propone (Ver fi cha de Lectio, página 104) y termina con algunos de los testimonios que se proponen como signo del "Alégrate" del lema del Mes.


8. "Alégrate, María".


Testimonio de fi eles que recibieron la visita de la Virgen Peregrina.

Desde el momento en que te vi, mi corazón se apretó de alegría, el saber que
nuestra madre nos viene a visitar. Has venido a llenar mi vida de paz y alegría, te acompañé desde la llegada hasta la vigilia, y desde aquí mi respeto hacia ti. Te agradezco por todo lo que me has dado junto a tu Hijo, nuestro Señor, y te pido que nos cuides y guíes por el buen camino, que la fe no se pierda, pase lo que pase. Nuevamente te doy gracias por visitar mi país... tu país, y a tus hijos que están pasando por un momento difícil, y que cuides y le des fuerza para seguir adelante ala familia Sáez, que ha sufrido la pérdida de un hijo, hermano, padre, sobrino, y primo.
Sé que desde el cielo cuida a quienes dejó aquí en la tierra. Madre, bendice nuestro país y nuestras vidas cada día.

Jacqueline H.

Gracias, querida madre, por tu visita, que hace crecer la esperanza de fe en este
pueblo y en Chile, has que seamos solidarios y comprensivos con nuestros hermanos.
Para mí has afi anzado más mi compromiso de fe, ojalá pueda tener luz de esperanza
y amor para entregar. Muchas gracias, madre, por este privilegio de estar junto a
ti y, a través tuyo, con Jesús, nuestro Señor.


Muchas gracias, te quiero mucho. (San José, 30 de mayo de 2010.)


9. Meditemos juntos


Salmo responsorial: 118


M. La experiencia de ser perdonados nos exige estar dispuestos a ofrecer el perdón a nuestros hermanos. Con el salmo 118 pedimos al Señor que nos regale Vida.


Repitamos: “Dame vida, Señor, para que observe tus decretos”.
Sentí indignación ante los malvados, que abandonan tu voluntad. R.
Los lazos de los malvados me envuelven, pero no olvido tu voluntad. R.
Líbrame de la opresión de los hombres, y guardaré tus decretos. R.
Ya se acercan mis inicuos perseguidores, están lejos de tu voluntad. R.
La justicia está lejos de los malvados, que no buscan tus leyes. R.
Viendo a los renegados, sentía asco, porque no guardan tus mandatos. R