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Rezo diario del mes


Lunes 14 de Noviembre del 2011


  • Acogida
  • Momento de la Palabra
  • Oración Comunitaria
  • Conclusión

El diácono o ministro laico da la bienvenida a los fi eles convocados para celebrar.


1. Motivación


Hermanos y hermanas: celebramos hoy a la Virgen María, que vive en el anuncio de
la Buena Noticia "Jesús el Nazareno", quien devuelve la vista a todos aquellos que se
han alejado del amor de Dios. Madre de Cristo a quien todas la generaciones llaman
¡bienaventurada¡ (Lc 1, 48), tú crees en Dios que "derriba de su trono a los poderosos y
levanta a los humildes" (Lc 1, 52). Pide al señor que nos regale vida para vivir en la
caridad los mandamientos de Dios.


2. Canto inicial


3. Saludo inicial


En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.


4. Oración de bendición

Bendito seas, Señor, que escuchas nuestra oración.
Bendito seas, Señor Dios de amor y de paz.
Bendito seas, Señor, porque en la bienaventurada Virgen María nos das el modelo del discípulo fi el que cumple tu palabra.
Abre nuestros corazones para escuchar el mensaje de salvación que, en virtud del
Espíritu Santo, ha de resonar ardientemente en nosotros y producir fruto abundante.
Bendito seas, Señor. 

5. Oración inicial del mes (ver contratapa).




6.- Escuchemos la Palabra del Señor.


Nos ponemos de pie. Lo recibimos cantando el Aleluya.
Lucas 18,35-43 (Evangelio del día).


7. Lectio o comentario


El ministro laico hace una reflexión teniendo presente el esquema que se propone (Ver fi cha de Lectio, página 104) y termina con algunos de los testimonios que se proponen como signo del "Alégrate" del lema del Mes.


8. "Alégrate, María".


Testimonio de fi eles que recibieron la visita de la Virgen Peregrina.

Desde el momento en que te vi, mi corazón se apretó de alegría, el saber que
nuestra madre nos viene a visitar. Has venido a llenar mi vida de paz y alegría, te acompañé desde la llegada hasta la vigilia, y desde aquí mi respeto hacia ti. Te agradezco por todo lo que me has dado junto a tu Hijo, nuestro Señor, y te pido que nos cuides y guíes por el buen camino, que la fe no se pierda, pase lo que pase. Nuevamente te doy gracias por visitar mi país... tu país, y a tus hijos que están pasando por un momento difícil, y que cuides y le des fuerza para seguir adelante ala familia Sáez, que ha sufrido la pérdida de un hijo, hermano, padre, sobrino, y primo.
Sé que desde el cielo cuida a quienes dejó aquí en la tierra. Madre, bendice nuestro país y nuestras vidas cada día.

Jacqueline H.

Gracias, querida madre, por tu visita, que hace crecer la esperanza de fe en este
pueblo y en Chile, has que seamos solidarios y comprensivos con nuestros hermanos.
Para mí has afi anzado más mi compromiso de fe, ojalá pueda tener luz de esperanza
y amor para entregar. Muchas gracias, madre, por este privilegio de estar junto a
ti y, a través tuyo, con Jesús, nuestro Señor.


Muchas gracias, te quiero mucho. (San José, 30 de mayo de 2010.)


9. Meditemos juntos


Salmo responsorial: 118


M. La experiencia de ser perdonados nos exige estar dispuestos a ofrecer el perdón a nuestros hermanos. Con el salmo 118 pedimos al Señor que nos regale Vida.


Repitamos: “Dame vida, Señor, para que observe tus decretos”.
Sentí indignación ante los malvados, que abandonan tu voluntad. R.
Los lazos de los malvados me envuelven, pero no olvido tu voluntad. R.
Líbrame de la opresión de los hombres, y guardaré tus decretos. R.
Ya se acercan mis inicuos perseguidores, están lejos de tu voluntad. R.
La justicia está lejos de los malvados, que no buscan tus leyes. R.
Viendo a los renegados, sentía asco, porque no guardan tus mandatos. R




Tomadas de los libros de oración de los peregrinos.


10. Súplicas de intercesión

El diácono o ministro laico hace una introducción e invita a responder a cada
petición:
R/ Jesús, Hijo de María, ¡escúchanos!
Querido Señor Jesús, a través de tu Madre consuela a tu pueblo de Chile,
especialmente a aquellos que sufren, que se sienten solos y están tristes. Señor, regálanos la Buena Noticia, que algo nuevo nazca en nuestra Iglesia y en nuestros
corazones. R.

Señor, ayúdanos a ser puros como tu Madre, a vivir entregados a tu amor, haciendo siempre la voluntad de nuestro Padre Dios. R.


El ministro invita o hace algunas peticiones.
M. Escucha, Padre, nuestra oración. Haznos cada vez más fi eles a tu amor, siguiendo
el camino de tu Hijo Jesucristo como lo enseña nuestra querida Madre del cielo. Te
lo pedimos a Ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos.


T. Amén.

11. Padre Nuestro


Como María, hemos acogido la Palabra de Dios y la conservamos en nuestro corazón.
Iluminados por esta Palabra aclamemos a Dios como Padre:
Padre nuestro…




12. Saludo de la paz (como signo de comunión misionera).


El ministro invita, si lo ve conveniente, a expresar el saludo de la paz con estas
palabras u otras semejantes:

M. El gesto de la paz expresa que estamos en comunión con Dios y con los hermanos.
Por eso manifestémosla unos a otros con alegría y cariño.
Los fi eles intercambian el saludo de paz.


13. Canto


14. “Hoy Chile te saluda”


El ministro recuerda que Chile quiere ser una “mesa para todos” y como signo
de comunión nos unimos al saludo hecho oración de nuestra Iglesia misionera.

Querida madre, muchas gracias por visitar nuestra humilde capilla, estoy segura
que nos darás muchas bendiciones, te encomiendo a toda mi familia, especialmente
a mis hijos, que nunca se aparten del buen camino, y que sean unos buenos cristianos,
y si es la voluntad del Señor, que se cumpla mi sueño. Bendice a todos los enfermos
de nuestra comunidad, dales mucha fe y esperanza. Madrecita, protege nuestra
patria, protege a nuestros sacerdotes, especialmente a los de nuestra parroquia
y también a los que han pasado por aquí.


Gracias, madre.

Tu Hijo F.R.

15. Oración fi nal del mes (Ver contratapa)

16. Bendición fi nal o envío misionero

Un ministro laico:
M. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
T. Amén.
Hermanos y hermanas, que la Virgen María, nuestra Madre, que vive en el anuncio
de la Buena Noticia, nos ilumine nuestro caminar pera que nos muestre a Jesús, el
fruto bendito de su amor. ¡Vayamos en la paz de Cristo!
T. ¡Demos gracias a Dios!


17. Canto fi nal