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Rezo diario del mes


Martes 22 de Noviembre del 2011


  • Acogida
  • Momento de la Palabra
  • Oración Comunitaria
  • Conclusión

Motivación

Hermanos y hermanas: celebramos hoy a la Virgen María, mujer que en los momentos difíciles cree.

Tú que tuviste que huir con José y el Niño a Egipto, para que Herodes no lo matara (Mt 2, 13), guía nuestro caminar y edúcanos a construir nuestra vida sobre roca firme, Jesucristo, a no temer a las dificultades y alabar en cada instante al Señor con himnos por los siglos.

Canto inicial

Saludo inicial

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Oración de bendición

Bendito seas, Señor, que bendices a tu pueblo con la paz y la esperanza.

Bendito seas, Señor, que por medio de la bienaventurada Virgen María llevaste la salvación y el gozo a tu pueblo, concédenos ser dóciles a las inspiraciones del Espíritu para poder llevar a Cristo a los hermanos y proclamar tu grandeza con nuestra alabanzas.

Bendito seas, Señor, que llenas de alegría los corazones de tus hijos con tus bendiciones.

Bendito seas, Señor.

Oración inicial del mes




Escuchemos la Palabra del Señor

Nos ponemos de pie. Lo recibimos cantando el Aleluya.

Lucas 21, 5-11 (Evangelio del día).

Lectio o comentario

El ministro laico hace una reflexión teniendo presente el esquema que se propone (ver ficha de Lectio, página...) y termina con algunos de los testimonios que se proponen como signo del "Alégrate" del lema del Mes.

"Alégrate, María"

Testimonio de fieles que recibieron la visita de la Virgen Peregrina.

Querida Madre: Doy gracias a Dios por darme la oportunidad de acompañarte durante este tiempo en que has recorrido nuestra querida diócesis de Talca, donde pasaste sembrando semillas de ternura y te has fijado en cada uno de tus hijos, como son los enfermos, los ancianos, los niños, los jóvenes, la gente del campo, de la costa, de la ciudad; has escuchado, como siempre lo has hecho, a cada uno que te ha suplicado.

Sin duda que fue una semana intensa, pero el paso tuyo por nuestra iglesia, y de modo especial, de los que más sufren y los pobres, has dejado una huella en sus vidas, como también en mi vida.

Te presento y te ofrezco la vocación que Dios me regala para que tú la protejas y pidas por mí ante tu Hijo Jesús. Gracias, madre del Carmen, por este regalo hermoso de visitarnos. Y a ti encomendamos nuestras vidas. Con gratitud y cariño, se despide de ti, Luciano (seminarista, coordinador diócesis de Talca).

Quiero agradecer por tu visita a nuestra comunidad, gracias por nunca desampararnos, quiero pedirte que no permitas que seamos débiles, ayuda a mi familia y familiares, tú sabes por lo que estamos pasando. Ayúdanos, madre, porque somos de carne débil y te olvidamos con facilidad, ayuda y dale el consuelo a mi tía y su familia, no permitas que se hunda en este "problema", tú eres madre, por favor dale consuelo, esperanza y paz a su corazón. Me siento inmensamente afortunada por verte y no me canso de mirarte, prometo jamás olvidarte y siempre guardar este recuerdo en mi corazón. Espero que te reciban muy bien en los lugares que visites y ayudes espiritualmente a todas las personas que lo necesiten. (Isabel, Cumpeo, 22 de julio de 2010).

Meditemos juntos

Cántico: Daniel 3, 57-61

M. Unimos nuestra alabanza al cántico que nos invita a orar confiadamente a Dios.

Repitamos: "Ensalzadlo con himnos por los siglos".

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor. R.

Ángeles del Señor: bendecid al Señor. R.

Cielos, bendecid al Señor. R.

Aguas del espacio, bendecid al Señor. R.

Ejércitos del Señor, bendecid al Señor. R. 




Tomadas de los libros de los peregrinos.

Súplicas de intercesión

El diácono o ministro laico hace una introducción e invita a responder a cada petición:

R/ Jesús, Hijo de María, ¡escúchanos!

Señor, te pedimos por la mediación de tu querida madre, por todas las personas, especialmente por los bautizados alejados de nuestra Iglesia. Intercede por ellos para que vuelvan a sentir el amor de Dios. R.

Te pedimos, Señor, que no olvidemos que Tú siempre estás con nosotros, nos cuidas, proteges, nos ayudas. Te pido que me ayudes en mi trabajo y me des salud para poder proteger a mi familia. R.

El ministro invita o hace algunas peticiones.

M. Dios todopoderoso, encomendamos nuestras plegarias que colocamos en las manos y en el corazón de nuestra madre santísima. Con ella te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

T. Amén.

Padre Nuestro

El ministro introduce la oración del Padre Nuestro.

En unión con la Virgen María, que fue en la tierra la predilecta de Dios, y que ahora reina cerca de Jesús, tenemos el gozo de decir a nuestro Padre del cielo:

Padre nuestro... 




Saludo de la paz (como signo de comunión misionera).

El ministro invita, si lo ve necesario, a expresar el saludo de la paz con estas palabras u otras semejantes:

M. El gesto de la paz expresa que estamos en comunión con Dios y con los hermanos. Por eso manifestémosla unos a otros con alegría y cariño.

Los fieles intercambian el saludo de paz.

Canto

"Hoy Chile te saluda"

El ministro recuerda que Chile quiere ser una "mesa para todos" y como signo de comunión nos unimos al saludo hecho oración de nuestra Iglesia misionera.

Querida Madre y Reina de Chile, ponemos en tus manos nuestra misión en la tierra para que se haga presente en ella tu Hijo y seamos fieles discípulos de su Evangelio y de tu Reino. Ponemos también en tus manos nuestra Congregación y cada una de nuestras obras apostólicas, nuestras familias y amigas. Con cariño y gracias por recibirnos.

Esclavas del S. C. de Jesús (Talca).

Agradezco al Señor y a la Virgen por haber podido vivir esta inolvidable e irrepetible experiencia de llevar a nuestra Madre para que visitara tantas localidades, llevando esperanza y alegría a la gente de nuestra diócesis.

Gracias, Señor, por vivir tantas experiencias que quedaron en la retina que podré contárselas a mis nietos, familia y amigos lo que he vivido. Te pido, Virgen del Carmen, que protejas y cuides a mi hijo, lo llenes de salud, amor y vida. Muchas gracias. (Talca, 24 de julio de 2010).

Oración final del mes

Bendición final. Envío misionero

Un ministro laico:

M. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

T. Amén.

Hermanos y hermanas, que la Virgen María nos ayude a creer en los momentos difíciles de nuestra vida. Que ella con su cercanía de madre aumente nuestra fe y nos indique el camino que debemos seguir a pesar de las tormentas de la vida. Que nos muestre a Jesús, el fruto bendito de su amor. ¡Vayamos en la paz de Cristo!

T. ¡Demos gracias a Dios!

Canto final