Presentación

La política es una de las formas más altas de la caridad, porque ella busca el bien común y la justicia social. La Iglesia nos enseña que participar en las instancias de la sociedad civil, entre ellas los actos electorales propios de la democracia, es una forma de hacer presentes los valores del Evangelio.                

Porque amamos a Chile, nos interesa que nuestra patria, hogar de todos, progrese en justicia y paz, en igualdad de oportunidades y en mejores condiciones para las personas y grupos más vulnerables. Eso no se logra por la vía de la violencia ni por la imposición arbitraria de un sector sobre otro. Lo mejor de Chile lo hemos tejido a través del diálogo, la amistad cívica y la búsqueda de grandes acuerdos con generosidad de espíritu y altura de miras. La pandemia del Covid-19, con sus dolorosas consecuencias para todo nuestro pueblo, nos ha demostrado la imperiosa necesidad de abrir caminos con el aporte de todos.

En un momento de gran tensión en el país, un amplio espectro político llegó a un acuerdo en el mes de noviembre de 2019. Dicho acuerdo buscaba recuperar la paz social, lo que ha sido muy difícil de lograr. Los efectos sociales de la pandemia, la situación en la Araucanía y otros conflictos han complejizado el ambiente. Pero ningún esfuerzo es vano para este propósito, como lo demuestra la gigantesca red solidaria que en todo el país ha ayudado a quienes más han sufrido necesidad en este tiempo.

Ahora es el tiempo de definir a través del sufragio una decisión respecto de la constitución política. Esa decisión es la que tomaremos finalmente el próximo 25 de octubre, con los debidos resguardos sanitarios.

No le corresponde a la Iglesia dirigir ni orientar un voto, ni mucho menos tomar partido por una opción. Sí nos corresponde promover la participación activa concurriendo a votar. También es nuestra misión ayudar a que la ciudadanía conozca debidamente las legítimas opciones que se presentan. Así, informada y libremente, en conciencia, cada persona podrá formarse una convicción que oriente su voto personal.

Esta motivación inspira estas dos fichas que presentamos. Queremos que sean conocidas y compartidas a través de las redes sociales digitales. Que ayuden al diálogo en familia y en aquellas comunidades que puedan reunirse presencialmente o a distancia. Que animen nuestra participación activa. Y, por sobre todo, que sean un estímulo para revitalizar nuestra esperanza, alejar el miedo, el egoísmo y el antagonismo, para atraer el diálogo, los encuentros, el respeto mutuo y la confianza.

EL COMITÉ PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE

Santiago, 25 de Agosto de 2020.