Iglesia de Aysén celebró a Cristo Resucitado

Con alegría y regocijo:

Iglesia de Aysén celebró a Cristo Resucitado

 
Domingo 27 de Marzo de 2005
Con alegría y regocijo se celebró ayer domingo en todas las comunidades cristianas del Vicariato Apostólico de Aysén, la Resurrección de Cristo; luego de haber conmemorado durante toda Semana Santa, que se inició con el Domingo de Ramos, la pasión y muerte de Jesús.

“Aleluya, Cristo ha resucitado”, con estas palabras inició la homilía de la Vigilia Pascual Monseñor Luis Infanti de la Mora, celebrada el Sábado Santo a las 22.00 horas en la Catedral de Coyhaique, y que se inició con la bendición del fuego nuevo en las afueras del templo.

Durante su homilía el Obispo de Aysén además comprometió a los fieles a que imitando a los primeros apóstoles comuniquen “el gran mensaje de Cristo”, sobretodo este año en que se celebran los 50 años de la creación del Vicariato Apostólico de Aysén. Agregó que “será un año en que este mensaje lo queremos proclamar aún a los más alejados o indiferentes (…) es por eso que convocamos a una misión para que la Iglesia de Aysén esté en plena sintonía con el gozo y el compromiso que nos exige la resurrección de Jesús”, puntualizó.

Posteriormente, se dio paso a la bendición del agua y la renovación de las promesas bautismales, momento en el cual fue bautizado un niño y realizaron su confirmación un grupo de adultos.

Pablo Leyton Schneider, uno de los confirmandos, manifestó su alegría de haber hecho su confirmación señalando que “no había vivido la resurrección del Señor como ahora, de alguna manera la connotación de la confirmación como que uno se siente realmente que va a empezar un camino nuevo”, indicó.

A su vez, Rosa Pino, Encargada de la Pastoral de Liturgia, planteó que “la resurrección es un gran desafío, desafío a nacer todos los días de nuevo haciendo la voluntad del Señor (…) esta es la máxima prueba y expresión del amor de Dios por cada uno de nosotros”.

Con la Pascua de Resurrección se da inicio a un tiempo de jubilo y gozo al interior de la Iglesia Católica, son cincuenta días de celebración, tiempo durante el cual los cristianos se preparan para recibir el Espíritu Santo en la fiesta de Pentecostés.
Coyhaique, 27-03-2005