Carta a la Facultad de Teología UC al cumplir 90 años de vida

Carta a la Facultad de Teología UC al cumplir 90 años de vida

Este aniversario invita a dar gracias a Dios y reconocer a quienes hicieron posible su fundación.

Miércoles 20 de Agosto de 2025
Santiago de Chile, 19 de agosto de 2025

La celebración de los 90 años de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile es una ocasión propicia para felicitarlos por todo lo hecho y, sobre todo, para dar gracias a Dios. Su creación, en 1935, fue inspirada por la Constitución Apostólica Deus scientiarum Dominus y su intención fue promover la renovación de los estudios sagrados por medio de la aplicación de los métodos históricos a las fuentes de la revelación. Su fundación fue obra del rector Carlos Casanueva y contó con la estrecha colaboración de San Alberto Hurtado, cuyo nombre lleva el edificio que alberga la Facultad. De ellos estamos profundamente agradecidos.

Desde sus inicios, la Facultad de Teología ha prestado un invaluable servicio a la Iglesia y a la sociedad con la formación teológica de clérigos y laicos que agradezco muy sinceramente. Me enorgullezco, además, de haber sido parte de ella como profesor.

Estos 90 años han sido de consolidación y de un bien ganado prestigio a nivel universitario, por lo que hoy, ubicada en el centro del Campus más grande de la UC –y al lado de la Capilla–la Facultad continúa su misión de reformular las grandes preguntas humanas a la luz de la fe, de profundizar, por medio de la investigación, el tesoro siempre nuevo de la revelación, de formar hombres y mujeres que puedan iluminar desde el saber teológico –también con una voz profética– la tarea pastoral de la Iglesia de Santiago y el desarrollo de la sociedad para que sea integral y tenga al centro la dignidad de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, redimida por Cristo y llamada a la vida eterna.

Por medio de la formación general y de las actividades de vinculación con el medio, la facultad de teología realiza una labor misionera entre quienes abren su mente y su corazón para conocer más de cerca la revelación de Dios mediante la fe. Esta noble y ardua tarea es posible gracias a las competencias y al compromiso de toda la comunidad de Teología. Por ello, quisiera felicitar y agradecer a los docentes, al personal administrativo y a sus estudiantes por todo lo que realizan para mantener viva la antorcha de la fe, que ilumina a la razón y la purifica de los reduccionismos a los que nos vemos enfrentados en estos tiempos donde la verdad pareciera ser una palabra vacía de todo contenido.

Lo genuino y propio de la UC es su catolicidad. Conservarla y enriquecerla es una tarea de toda la comunidad universitaria. Para lograrlo se requiere rigor intelectual, pero, sobre todo, profundidad espiritual, lo que exige estar siempre en contacto con Cristo, el Señor por ser Él la verdad, el camino y la vida. En esta tarea, la Facultad de Teología tiene un lugar imprescindible. La Constitución Ex corde Ecclesiae recuerda esta centralidad: «La teología desempeña un papel particularmente importante en la búsqueda de una síntesis del saber, como también en el diálogo entre fe y razón. La teología presta, además, una ayuda a todas las otras disciplinas en su búsqueda de significado, no sólo ayudándoles a examinar de qué modo sus descubrimientos influyen sobre las personas y la sociedad, sino dándoles también una perspectiva y una orientación que no están contenidas en sus metodologías» (Ex corde Ecclesiae 19).

La fe cristiana no solo inspira la vida privada de los creyentes, sino que también ilumina el conocimiento. La Lumen fidei, la única encíclica escrita por dos papas, insiste en que «la característica propia de la luz de la fe es la capacidad de iluminar toda la existencia del ser humano» (Lumen fidei 4). ¡Qué gran esperanza se abre para ayudar a la comunidad y a la sociedad a encontrarle sentido a la vida!

La fe no oscurece, sino que proyecta luz en la realidad. Por ello, tiene la capacidad de iluminar la vida social y el desarrollo del conocimiento. Así, ante los nuevos desafíos tecnológicos, como la Inteligencia Artificial, la teología –desde su ámbito propio– tiene una voz insustituible en la búsqueda del significado del progreso humano. La tecnología, que ofrece tantos beneficios a la comunidad humana, debe siempre escuchar la voz de las disciplinas humanistas, entre las que se destaca la teología.

Finalmente, quisiera felicitar a quienes emprenden la tarea de estudiar teología en un contexto tan desafiante como el actual. Espero y los animo a que el contacto con el mundo universitario les ayude a elaborar una teología que sea capaz de escuchar, dialogar e iluminar la cultura contemporánea ávida de sentido y de esperanza. Los animo citando al recordado Papa Francisco a que amplíen la mirada y al Papa León XIV a pensar en grande.

Card. Fernando Chomali G.
Arzobispo de Santiago de Chile
Gran Canciller
Pontificia Universidad Católica de Chile

Fuente: Comunicaciones Santiago
Santiago, 20-08-2025
Documentos Adjuntos:
   Galerías:
Ver Galería