La noche santa que vence la oscuridad: Diócesis Santa María de los Ángeles celebró con fe la Vigilia Pascual
En cada parroquia y capilla de la Diócesis Santa María de los Ángeles se vivió con profunda devoción la Vigilia Pascual. En el Templo Catedral, la celebración fue presidida por Monseñor Cristián Castro, destacando la activa participación de los fieles y el signo esperanzador de la Resurrección.
En un ambiente de recogimiento, silencio expectante y profunda alegría cristiana, la Diócesis Santa María de los Ángeles celebró la Vigilia Pascual en cada una de sus parroquias y capillas, dando vida a la noche más importante del año litúrgico: aquella en que la Iglesia espera y proclama la Resurrección de Jesucristo.
En el Templo Catedral, corazón de la diócesis, la celebración fue presidida por el Obispo, Monseñor Cristián Castro, y concelebrada por el presbítero Ramón Henríquez, junto a diácono y acólitos, quienes guiaron a la asamblea en esta liturgia cargada de signos, símbolos y profunda espiritualidad.
La Vigilia Pascual, conocida como la “madre de todas las vigilias”, se desarrolló en sus cuatro momentos esenciales. El primero de ellos, el Lucernario, marcó el inicio en la oscuridad exterior del templo, donde se bendijo el fuego nuevo y se encendió el Cirio Pascual, signo de Cristo resucitado, Luz del mundo que disipa toda tiniebla. Posteriormente, el padre Ramón Henríquez entonó el Pregón Pascual —Exsultet—, cuya interpretación, llena de belleza y fe, conmovió profundamente a los presentes.
La Liturgia de la Palabra permitió recorrer la historia de la salvación a través de las lecturas bíblicas, recordando la acción constante de Dios en favor de su pueblo, desde la creación hasta la victoria definitiva de Cristo sobre la muerte. Luego, en la Liturgia Bautismal, si bien en esta oportunidad no se celebraron bautismos, toda la asamblea renovó con fuerza y convicción sus promesas bautismales, respondiendo con un claro y decidido “¡Sí, quiero!”, reafirmando así su compromiso de vida cristiana.
Finalmente, la Liturgia Eucarística coronó la celebración, en medio de un templo iluminado, con el repicar de las campanas y el canto jubiloso del Gloria, signos visibles de la alegría pascual que irrumpe tras la oscuridad.
En su homilía, Monseñor Cristián Castro saludó a la comunidad con un fraterno “Muy feliz Pascua de Resurrección para todos”, invitando a reconocer en esta noche santa el triunfo de la vida sobre la muerte. “Esta es la noche en que el silencio del sepulcro se rompe con la fuerza de la vida”, expresó, destacando que el “temblor” narrado en el Evangelio no es signo de destrucción, sino anuncio de que Dios está actuando y haciendo nuevas todas las cosas.
El pastor diocesano profundizó en el significado del sepulcro vacío, señalando que la piedra removida no es para que Cristo salga —pues ya ha resucitado—, sino para que la humanidad pueda entrar y descubrir el misterio de la vida nueva. Asimismo, destacó el testimonio de las mujeres como primeras anunciadoras de la Resurrección, quienes, aun en medio del temor, experimentan la alegría del encuentro con el Señor.
En relación con la renovación de las promesas bautismales, Monseñor Castro recordó que el bautismo “no es un hecho del pasado”, sino una realidad viva que se actualiza constantemente en la vida de los creyentes. “Renovar el bautismo es renovar nuestra propia Pascua, es decirle sí a Cristo y a su luz transformadora, aun cuando el mundo parezca envuelto en la oscuridad”, afirmó.
Finalmente, invitó a los fieles a llevar la luz de la Resurrección a su propia “Galilea”, es decir, a la vida cotidiana: los hogares, trabajos, barrios y comunidades. “Que se note que somos cristianos, porque llevamos en nuestro interior la luz de la nueva vida en Cristo”, exhortó.
La celebración concluyó en un ambiente de gozo y esperanza, con una comunidad que, iluminada por la luz del Cirio Pascual y el testimonio compartido, proclamó con fuerza: “Verdaderamente ha resucitado el Señor, Aleluya”.
La significativa participación de los fieles, junto al compromiso del coro, lectores y servidores litúrgicos, dieron testimonio de una Iglesia viva, que en medio de los desafíos actuales, sigue anunciando con esperanza la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte.
Fuente: Departamento de Comunicaciones Diócesis Santa María de los Ángeles
Los Ángeles, 06-04-2026