Hermanas Salesianas se despidieron de Chillán

Sirvieron por 27 años en parroquia San Pablo

Hermanas Salesianas se despidieron de Chillán

La comunidad despidió a las religiosas con una misa y un compartir fraterno en el marco de un ambiente de mucha emotividad.

Domingo 31 de Agosto de 2008
Con una misa muy emotiva la comunidad de la parroquia San Pablo de Chillán despidió a las Hermanas Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús que, este domingo 31 de agosto, por decisión de la congregación dejaron su casa en esta ciudad para continuar con su importante labor religiosa en otros lugares que hoy necesitan con más urgencia su servicio pastoral.

Las Hermanas Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús es una congregación dedicada principalmente al trabajo con las niñas huérfanas, las jóvenes obreras, los enfermos, los ancianos abandonados, con el objeto de ayudarles a llevar su cruz. En la parroquia de San Pablo, durante 27 años desarrollaron un importante trabajo de colaboración en todos los ámbitos de la vida pastoral, especialmente la catequesis, la acción fraterna y la pastoral juvenil.

La misa de despedida tuvo lugar este domingo en el templo parroquial de San Pablo, siendo presidida por el padre Raúl Manríquez Ibáñez, asesor espiritual de CONFERRE en la Diócesis de Chillán; en concelebración con el padre Luis Concha, vicario episcopal para la pastoral; el padre Fernando Osorio, párroco de San Pablo; y otros sacerdotes amigos de dicha comunidad parroquial.

En el marco de esta eucaristía, la hermana Alicia Lobos, superiora de la casa de las religiosas en Chillán, leyó una carta de la congregación a la comunidad parroquial de San Pablo donde se daba cuenta de la decisión adoptada y de las razones de priorizar su labor pastoral en otros puntos del país con mayores necesidades de acompañamiento. En la misiva apelaban a la comprensión de la comunidad, llamando especialmente a los agentes pastorales a seguir trabajando por la acción evangelizadora y misionera en medio de la comunidad. Asimismo, en su mensaje indicaban que se van con la tranquilidad que les merece haber sido testigos durante estos casi treinta años del crecimiento y el desarrollo alcanzado por la orgánica pastoral de la parroquia.

Tras la misa, la comunidad se reunió con las religiosas en un compartir fraterno en los salones de la parroquia, donde compartieron regalos y la emoción de los últimos abrazos.

Fuente: Comunicaciones Chillán
Chillán, 31-08-2008