Comunidad de Río Negro despidió a Hermana Corazonista que partió a la Casa del Padre

Con dolor, pero agradecidas de Dios por haber conocido y compartido la vida con la hermana María Francisca Alcolado Campos, la comunidad de Río Negro la despidió con una sentida y hermosa eucaristía, ayer en la Parroquia Sagrada Familia.

 
Jueves 11 de Abril de 2019
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En la oportunidad, la hermana Encarnación Escudero Morán, Superiora de la Provincia de América Latina de la Congregación de las Hermanas de la Caridad del Sagrado Corazón de Jesús, más conocidas como “corazonistas”, entregó una pequeña reseña de la vida de la fallecida religiosa que donó su vida al Señor por 67 años y entregó su servicio en Chile por 45 años.

En el 2003 llegó a Río Negro donde también dejó su legado de alegría, de entrega, de amor a los demás, y a quienes les mostró con sus acciones la fe en Cristo, señaló la hermana que también destacó que conocerla “a ella, fue como conocer una parte importante de su tierra, en ella se resumían las características propias de la mujer española”.

También en un gesto de despedida y agradecimiento a la fallecida hermana, quien partió a la casa del Señor a los 89 años, sus hermanas de congregación y comunidad presentes en la celebración eucarística rodearon el féretro y cantaron a la religiosa en signo de su último compartir con quien fuera su compañera de misión por tantos años.

Por su parte, el Obispo Jorge Concha Cayuqueo agradeció a Dios “por la hermana Francisca, cuya vida entregada estuvo al servicio de su misión y de la gente, una vida consagrada, fue receptora de la Palabra de Jesucristo el Señor, y quiso hacer vida esa Palabra, y no me cabe duda de que al comienzo de su vida Francisca escuchó muchas veces este texto bíblico (Jn 12, 24-26)”.

“Pero un trigo que muere, que se pudre bajo la tierra, da un buen fruto y de ahí viene el pan para la familia y todas las formas de alimentos que provienen del trigo. También una vida entregada que renuncia y que muere a muchas cosas, pero sobre todo cuando eso lo hace en nombre de Jesucristo el Señor, es una vida fecunda, una vida con frutos, una vida que sirve”, agregó el Administrador Apostólico de Osorno.

Así estas palabras “nos dicen el Evangelio de hoy, Francisca seguramente las profundizó en su vida, y le recordaron siempre su compromiso de vida. Por eso es que Francisca era una mujer feliz.

Estaba contenta de su vida, de ser religiosa, de estar en su congregación sin duda, de prestar su vida como servicio. Esa alegría no brota de un corazón turbado, confundido o triste, ella era una mujer que había hecho lo suyo, le respondió al Señor según las propias sensibilidades”.

También Agradeció el servicio de la hermana Francisca en Chile, especialmente en Osorno, en la comunidad de Río Negro, “fue una mujer misionera, una religiosa que vino de otro lugar, lejos a compartir su vida y su vida de fe y a entregarla como servicio a nuestra patria, y a nuestra región y al servicio concreto de muchas generaciones de jóvenes, a quienes seguramente animó con sus palabras, con lo que ella les pudo enseñar, y transmitiéndole la fe en Jesucristo el Señor”.

Fuente: Comunicaciones Osorno
Osorno, 11-04-2019