Pbro. Francisco Cáceres celebró sus bodas de oro sacerdotales

En Pelequén se realizó una acción de gracias por los 50 años de servicio ministerial de este sacerdote de la Diócesis de Rancagua.

 
Domingo 06 de Diciembre de 2020
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Recordando que “nuestra vida es para servir al Señor, cada uno desde su llamado”, el obispo Juan Ignacio González, administrador apostólico de Rancagua, celebró la misa de conmemoración de los 50 años de sacerdocio del pbro. Francisco Cáceres Vargas. Esta misa se realizó este 6 de diciembre en el Santuario de Santa Rosa de Pelequén y se transmitió por distintas redes sociales.

“Ver su perseverancia por tantos años, sirviendo a miles de personas -en silencio- es motivo de orgullo para la Iglesia”, expresó el obispo. Por ello agradeció su vocación, que es un ejemplo de trabajo y perseverancia; y pidió al Señor que lo ayude en su camino a la santidad.

Muchas historias para contar tiene el padre Francisco Cáceres, conocido por su pasión por las comunicaciones, las cuales ha desarrollado para evangelizar. Es así como desde mucho antes que llegara la pandemia, él ya tenía un canal de YouTube, celebraba la Eucaristía por facebook. Fue pionero en este ámbito en la Diócesis de Rancagua.

Nacido y criado en la comuna de Pichilemu, el padre Francisco Cáceres es parte de una familia numerosa, formada por 8 hermanos hombres y dos mujeres. Su familia era católica practicante de misa dominical y rosario todas las noches, el cual rezaba con su madre: “ella es responsable que yo sea sacerdote”, señaló el padre Francisco, al recordar como su madre le pedía a Dios un sacerdote en la familia. Explica que “alrededor de los 12 años yo ya sentía una vocación: recuerdo, que me preguntaron qué quieres ser cuando seas grande y respondí: misionero”.

Esto lo logró el 6 de diciembre de 1970, cuando fue ordenado por el obispo Alejandro Durán Moreira y su lema sacerdotal es: “El Espíritu Santo me envío para anunciar la buena nueva”.

Tras ordenarse, el padre Pancho dice que comenzó su vida ministerial en el mundo obrero, en la Parroquia Santa Gemita, donde estuvo aproximadamente cuatro años; luego fue trasladado a Peralillo, donde permaneció por 21 años, también estuvo en Alcones-Marchigue como administrador parroquial; 12 años en Pumanque, luego en Pichilemu-Ciruelos y finalmente en Graneros, donde fue párroco entre el 2005-2015. Pero además ha sido decano, entre otros cargos de la vida pastoral de la diócesis.

Cuenta que antes de que tuviera que encerrarse, producto de la pandemia, estaba dedicado a apoyar en la Iglesia de la Merced, donde celebraba la Eucaristía los días domingo a las 12 horas; además estaba confesando algunos días en la tarde en la Catedral; y como asesor desde el 2015 de los Cursillos de Cristiandad. Pero lejos de paralizarlo, durante la cuarentena, siguió haciendo lo de siempre, transmitiendo la misa por su facebook franciscocaceresvargas y por Francisco TV; también continuó reuniéndose con los asistentes de los Cursillos, a través de la plataforma zoom. Dice: “ahora tengo una parroquia virtual”.

El padre Francisco está feliz y agradecido: “yo siempre he hablado con el corazón y con mucho respeto a las personas y creo que han sido la clave para llegar a ellos”, recalcó.

Fuente: Comunicaciones Rancagua
Rancagua, 06-12-2020