Descargar Archivo (PDF)

Te Deum 2019: “El mejor homenaje que podemos rendir a nuestros héroes es trabajar por la grandeza y desarrollo de Chile”

Fecha: Miércoles 18 de Septiembre de 2019
Pais: Chile
Ciudad: Iquique
Autor: Mons. Guillermo Vera Soto

Muy queridos hermanos y hermanas: una vez más nos reunimos en nuestro Templo Catedral para celebrar el aniversario de nuestra querida Patria. 209 años de vida independiente son motivos para estar contentos y hacer fiesta, pero también es una oportunidad preciosa para mirar hacia atrás con memoria agradecida y proyectarnos con firmeza hacia el futuro; son el mejor homenaje que podemos rendir a los héroes y lo que podemos ofrecer hoy a todos nuestros hermanos, motivándonos a trabajar por la grandeza y desarrollo de Chile.

El Papa Francisco nos invita a los cristianos a ser memoriosos, es decir, no olvidar el pasado con sus luces y sombras, porque de ahí se sacan enseñanzas para mantener la fe, la esperanza y fuerzas para realizar el amor en el servicio

Jesús, a cuya luz queremos caminar, nos enseña que no hay mayor amor que dar la vida por los amigos. Que nuestros amigos sean toda la comunidad a quien hemos de servir y que nuestro dar la vida sea gastarnos generosamente cada día en su servicio, en saber acompañarles, escucharles y ayudarles a realizar sus justas esperanzas.

Que cada uno de nosotros con los dones y carismas que recibió sepamos servir.

Queridos hermanos y hermanas. El Te Deum es la oración de la Iglesia por Chile y su gente, a esta oración somos invitados todos y agradezco la presencia de ustedes que han recibido cargos de autoridad y de servicio en medio de la Comunidad. A cada uno de ustedes y a mi mismo me digo: no olvidemos que la gente espera mucho de nosotros, de manera especial los más postergados que buscan en nuestro servicio, un motivo para seguir esperando.

Ayer los héroes, grandes hombre y mujeres, se entregaron por la grandeza de Chile en campos de batallas y en arriesgadas acciones; hoy hemos de buscar la grandeza de Chile con nuestro trabajo honrado, abnegado hecho con alegría, con ilusión.

Hoy trabajar por Chile, implica trabajar en equipo, ser capaz de buscar alianzas que no respondan sólo a intereses políticos, sino que busquen el verdadero progreso; esto va a requerir la humildad que nos lleve a sabernos necesitados de los demás y a saber pedir y agradecer la ayuda que se nos pueda brindar.

¿Qué estamos haciendo y qué haremos de Chile? es la pregunta que se nos impone. Sabemos que Dios nuestro Señor nos creó a su imagen y semejanza y que junto con la voluntad y la inteligencia nos dio la libertad, el libre albedrío que nos permite ser gestores de nuestra historia personal y colectiva.

La libertad de la que gozamos es el mayor don de Dios, y a su vez, nuestra mayor responsabilidad. La libertad no consiste en hacer siempre lo que me agrada y beneficia, ella debe abrirse a los demás, es para hacer sociedad, justicia, puentes de entendimiento y respeto.

La Patria ha de ser el fruto de los que vivimos nuestra libertad con responsabilidad, madurez, sacrificio y siempre buscando el bien común. Todos tenemos muchas buenas ideas y aspiraciones para nuestra nación. Cada uno según su edad e intereses, según sus valores y opciones personales. No es tarea fácil aunar criterios y caminos para avanzar y progresar con equidad y esfuerzo.

Ser libres es maravilloso, pero necesariamente nos hace responsables de nuestros actos, no queda espacio para excusas, para desentendernos de nuestra responsabilidad personal o para pretender que otros hagan aquello que a mí me corresponde hacer, y hacer bien.

Chile superará sus muchos desafíos en la medida que aprendamos a vivir mejor nuestra libertad, que por medio de ella crezcamos como personas, que sea nuestra aliada en cumplir bien nuestras responsabilidades privadas y cívicas, que la libertad de la cual nos gozamos no lleve también a saber cuidar nuestra casa común, a ser guardianes del medioambiente, de la creación que se nos ha dado como regalo y tarea y que hoy más que nunca salta a nuestros ojos lo responsables que hemos de ser porque de nuestros actos dependerá en gran medida la vida de las, futuras generaciones, que una libertad mal vivida no nos lleve a ser egoístas ni a destruirnos.

Los jóvenes son los grandes amantes de la libertad, la reclaman, la buscan y la defienden con pasión. Pero también necesitan del verdadero y concreto cuidado de sus padres, del Estado y para los creyentes, de la Iglesia. No queremos ver niños y jóvenes desorientados a altas horas de la noche, no pocas veces desaprovechando el tiempo e incluso introduciéndose en malas prácticas, dejándose llevar por la violencia y por amistades que no contribuyan a su bien. No queremos que tras la bella palabra “libertad” se descuide la obligación de los padres de saber dónde están sus hijos, con quién y qué están haciendo. Ser libres es ser responsables y diligentes, es saber sacrificar comodidades, tiempo y descanso para velar por ellos y que se sientan amados, valorados y protegidos por sus familias.

La libertad debe ser educada y sacudida de todo capricho arbitrario y del excesivo interés por el bien personal olvidando a veces el bien de quienes viven a mi lado.

La Patria requiere mujeres y hombres libres, líderes de sus vidas, fieles a sus opciones y valores, que no se esclavicen bajo el peso de la injusticia, de la indiferencia ante las necesidades de los demás; que sepan dar razones de sus decisiones y que también sepan cambiarlas si descubren que no reflejan lo que en verdad ellos sientes y piensan.

Que nuestra libertad sea nuestra gloria. No la empequeñezcamos ni mal usemos. Mujeres y hombres libres serán los únicos que, con la ayuda de Dios, podrán hacer realidad los grandes sueños que nuestros corazones cobijan.
Hermanos y hermanas, amigos y amigas, hemos sido elegidos o enviados para trabajar por el bien de Iquique y su gente y así contribuir al bien de Chile. Para mí como sacerdote y obispo me ha impresionado y cuestionado siempre, una frase del salmo 68 que dice: “Señor, que por mi causa no queden defraudados los que en Ti esperan”, se las propongo también a ustedes en esta mañana, queridas Autoridades y hermanos todos, que cada uno pueda decir: “que por mi causa nadie quede defraudado”, sino al contrario, que mi vida sea motivo de esperanza para muchos.
Chile ha de ser tarea de todos, no olvidemos somos simples servidores, cumplamos con nuestro deber.

A Jesucristo, Nuestro Señor, el único que nos hace verdaderamente libres, sea el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

+ Guillermo Vera Soto
Obispo de Iquique