El cambio

Columna de Opinión

El cambio

Una cuaresma con sentido nos ayudaría a superar el ambiente de violencia, desprecio por la vida, agresividad y permanente criminalidad, incluso organizada, que ha ido copando espacios en nuestro país y que tanto daño nos está haciendo. Cuaresma nos enseña que siempre podemos cambiar para construir algo mejor en nuestro entorno.

 
Lunes 26 de Febrero de 2024
No siempre es fácil cambiar. El cambio puede significar muchas cosas, así como también hay muchos tipos de cambio. Hay familias que por razones de trabajo se cambian frecuentemente de casa, de ciudad o incluso de país. Todo cambio de residencia implica también prepararse mentalmente para lo que el cambio conlleva en la vida de las personas. Pero también hay cambios en el modo de ver y comprender que pueden traer grandes consecuencias en las personas que viven esos cambios.

Indudablemente el cambio es parte constitutiva de nuestra condición humana.
Todo cambio lleva implícito, por una parte, abrirse a algo nuevo, tal vez inesperado, lo cual nos introduce en una especie de aventura. En la motivación del cambio, se avizora algo nuevo, pero pueden concurrir otras circunstancias o situaciones que hacen del cambio algo siempre nuevo e impensado. Pero el cambio implica también dejar algo, dar por concluido lo que se tenía por seguro o cierto, dejar atrás lo que era presente en la vida de cada uno. Así el cambio es conclusión e inicio a la vez, que en cierta forma representa el ciclo de la muerte y de la vida al que permanentemente nos enfrentamos en nuestra vida.

Para la bimilenaria liturgia católica, el tiempo actual denominado cuaresma, iniciado recientemente el miércoles de cenizas, representa claramente lo que puede llegar a significar el cambio. Litúrgica y espiritualmente es un tiempo que invita al cambio, pero no a cualquier cambio, sino a uno que tenga sentido en vistas a lo que se celebrará próximamente en la semana santa. La cuaresma invita a cambiar para vivir y contemplar más profundamente el paso de Jesucristo desde el odio, violencia y muerte, propiciados por sus contemporáneos, a la gloria de la resurrección realizada por su Padre. Es el triunfo inescrutable e irreversible de la vida por sobre la muerte.

Así entonces, nos podemos dejar iluminar por este misterio para promover en nosotros el cambio necesario que conlleva amar y comprometerse por la vida, rechazar y evitar la violencia que sólo traen muerte y dolor. Una cuaresma con sentido nos ayudaría a superar el ambiente de violencia, desprecio por la vida, agresividad y permanente criminalidad, incluso organizada, que ha ido copando espacios en nuestro país y que tanto daño nos está haciendo. Cuaresma nos enseña que siempre podemos cambiar para construir algo mejor en nuestro entorno.

+ Fernando Ramos Pérez
Arzobispo de Puerto Montt


Puerto Montt, 26-02-2024
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