El primer cardenal de la Iglesia Católica chilena nació en Pichilemu, parroquia de Cáhuil, el 23 de junio de 1866. Era miembro de una modesta familia de agricultores. Aprendió las primeras letras junto a su abuela paterna Cayetana, y más tarde estudió en la escuela pública de los Ciruelos. En su adolescencia, se desempeñó como acólito del canónigo de la Catedral Metropolitana de Santiago, Ramón Saavedra Jiménez, quien también era vecino de Cáhuil. Fue este sacerdote quien le sugirió ingresar al Seminario Pontificio en Santiago, lo que José María Caro aceptó inmediatamente.
Ya en el seminario, destacó como estudiante y junto a otros compañeros recibió una beca gestionada por el arzobispo de Santiago Mariano Casanova para continuar estudios en el Colegio Pío Latino Americano en Roma. Más tarde, continuó su formación en la Pontificia Universidad Gregoriana, doctorándose en teología. Estando en Roma tuvo una seria enfermedad al pulmón. No obstante, recibió su ordenación como sacerdote en diciembre de 1890.
De regreso en Chile, se desempeñó algunos años como profesor en el Seminario Pontificio. En ese tiempo publicó además algunos libros destinados a la divulgación de temas religiosos, como Tratado de fundamentos de la fe, e Instrucción religiosa sobre el credo. Por motivos de salud, fue trasladado al curato de Mamiña, perteneciente a la parroquia de Iquique, en 1910. En 1911 fue designado vicario apostólico de Tarapacá y en 1912 accedió al obispado de Iquique. Se mantuvo en la región por más de una década, realizando una intensa labor pastoral y doctrinal. Se hizo conocido por recorrer a pie los curatos de la diócesis, y continuó con la publicación de textos, esta vez La luz y Las cuestiones sociales. Aunque en el inicio de su tarea en contra de la indiferencia religiosa encontró adversarios, al cabo de su labor logró ganarse el aprecio popular, particularmente por su trabajo de creación de cooperativas y albergues, en beneficio de los grupos sociales más necesitados.
En 1925 fue designado obispo de la diócesis de La Serena. En este período continuó con su tarea de difusión doctrinal, sensible tanto a la formación religiosa de la población como a la que había comenzado a llamarse la “cuestión social”, a la luz de la naciente Doctrina Social de la Iglesia. De ello dan fe obras suyas como El matrimonio cristiano, El misterio de la masonería y La Iglesia y los obreros.
En 1939, es nombrado arzobispo de Santiago por el papa Pío XII, y el mismo papa lo eleva a la condición de Cardenal en 1946. En ese consistorio cardenalicio, sin embargo, de nuevo se vio aquejado se serios problemas de salud, una bronconeumonía. Pese a todo, fue creado cardenal el 19 de mayo de 1946.
Entre sus realizaciones más recordadas en la arquidiócesis de Santiago, está el empeño que puso en la construcción del Templo Votivo de Maipú, que luego de muchas postergaciones se emprendió en 1948. El cardenal Caro dejó su impronta como un pastor atento y sensible a las necesidades los más pobres de la diócesis. Aunque mantuvo públicas diferencias con la masonería, tuvo cordiales relaciones con los gobiernos radicales de la época, y hay versiones que señalan el interés que puso el presidente Pedro Aguirre Cerda en promover que monseñor Caro alcanzara la dignidad cardenalicia. Asimismo, fue un férreo defensor de los trabajadores y supo ganarse su confianza, especialmente en sus años como sacerdote y obispo en Iquique, no obstante la inicial hostilidad que le manifestaron algunos partidos que promovían la agitación obrera y desconfiaban de la enseñanza social de la Iglesia.
Siendo ya muy anciano, en 1958 participó del cónclave cardenalicio que debía elegir al papa sucesor de Pío XII. En esa ocasión fue elegido Angelo Roncalli, que adoptó como nombre Juan XXIII. Dos meses más tarde, de regreso en Santiago, falleció el Cardenal Caro, el 4 de diciembre de 1958.
En 1968, la Conferencia Episcopal de Chile solicitó la apertura de la causa de su beatificación. Por la muerte del abogado postulador de la causa, este proceso se detuvo. En 2008, al conmemorarse 50 años de su fallecimiento, se solicitó la reapertura de la causa, solicitud que se encuentra en espera.
Fuente: Comunicaciones Iglesia de Santiago
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