Iglesia en La Serena celebró con gratitud la ordenación sacerdotal de Juan Montalván Barraza
Con el templo Catedral Metropolitano colmado de fieles, la Arquidiócesis de La Serena vivió una jornada de profunda gratitud y esperanza, al recibir a un nuevo sacerdote para servir al Pueblo de Dios que peregrina los valles de Elqui y Limarí.
La solemne celebración fue presidida por el Arzobispo René Rebolledo Salinas, acompañado por Mons. Enrique Balzan Caruana, Obispo Auxiliar de La Serena, sacerdotes, diáconos permanentes, religiosas, religiosos, familiares del nuevo presbítero y numerosos fieles provenientes de las distintas comunidades de las cuatro Vicarías.
En su homilía, Mons. Rebolledo destacó que toda vocación nace del amor gratuito de Dios y recordó que el ministerio sacerdotal es, ante todo, una gracia al servicio del Pueblo de Dios. “El sacerdocio que recibirás no es una conquista personal, sino una gracia. El Señor ha puesto su mirada sobre tu vida y te ha llamado a participar sacramentalmente del sacerdocio de Cristo para servir humildemente a su pueblo”, expresó el Pastor dirigiéndose al nuevo sacerdote.
Asimismo, el Arzobispo animó a Juan Eduardo a vivir su ministerio unido al Corazón de Cristo, siendo un pastor cercano, humilde, misericordioso y profundamente espiritual. También invitó a toda la comunidad cristiana a acompañar con la oración, la cercanía y el afecto fraterno a quienes han sido llamados al ministerio sacerdotal.
Uno de los momentos más emotivos de la celebración se vivió cuando Juan Eduardo se postró a los pies del altar, como signo de humildad y entrega total a Dios, mientras la asamblea entonaba las Letanías de los Santos. Posteriormente, el Arzobispo impuso sus manos sobre el candidato configurándolo sacramentalmente con Cristo Sacerdote.
Luego, la madre del nuevo presbítero hizo entrega de la estola y la casulla a los sacerdotes Juan Patricio Órdenes y Andrés Valenzuela Acevedo, quienes revistieron a Juan Eduardo con las vestiduras propias del ministerio sacerdotal. A continuación, el Arzobispo ungió sus manos con el santo crisma y le entregó la patena y el cáliz, signos de su nueva misión al servicio de la Eucaristía y del Pueblo de Dios.
La celebración continuó con el saludo fraterno de los sacerdotes presentes al nuevo presbítero, en un gesto de comunión y acogida al presbiterio arquidiocesano.
En sus primeras palabras como sacerdote, el P. Juan Eduardo expresó su profunda gratitud a Dios por el don recibido, tomando como lema de su ministerio las palabras del salmista: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”. Señaló que esta respuesta es fruto de un camino que el Señor ha trazado pacientemente desde su infancia, sosteniéndolo con amor y conduciéndolo siempre hacia Él. Agradeció especialmente al Arzobispo René Rebolledo Salinas por la confianza depositada al conferirle el orden sacerdotal; a Mons. Enrique Balzan Caruana por su acompañamiento; a Mons. Jorge Vega Velasco y a la Diócesis de Valparaíso por acogerlo durante su proceso formativo; así como a los sacerdotes, comunidades, familiares, amigos y fieles que han sido parte de su itinerario vocacional. De manera especial, dedicó sentidas palabras a su madre, Silvia, agradeciendo su amor incondicional, sus sacrificios silenciosos y sus oraciones constantes. Finalmente, recordó con cariño a su comunidad de origen, la capilla “Cristo Rey” de Alcones Bajo, y a las parroquias donde sirvió pastoralmente, pidiendo a los fieles que recen por él para ser “un sacerdote según el corazón de Cristo; un pastor cercano, sencillo, humilde y fiel al Evangelio”.
El P. Andrés Valenzuela Acevedo, quien fue partícipe de su proceso formativo, destacó la sencillez, entrega y disposición con que Juan Eduardo vivió su proceso formativo. Señaló que su transparencia y compromiso facilitaron el acompañamiento en el seminario, permitiendo fortalecer las herramientas necesarias para servir a la Iglesia como un pastor cercano y generoso.
Por su parte, Silvia Barraza, madre del nuevo sacerdote, expresó con profunda emoción el orgullo y la gratitud que vive junto a su familia por la ordenación de Juan Eduardo. Señaló que este momento es una gran bendición, fruto de la entrega de su hijo al Señor, y pidió que Dios lo acompañe siempre, lo sostenga de su mano y nunca lo suelte en su camino sacerdotal.
La Arquidiócesis de La Serena renueva su esperanza y eleva su acción de gracias al Señor por el don de un nuevo sacerdote, llamado a servir con alegría, fidelidad y amor pastoral a las comunidades que peregrinan en esta Iglesia particular. Que el Sagrado Corazón de Jesús modele su ministerio, y que María Santísima, Madre de los sacerdotes, lo acompañe siempre en su entrega generosa al servicio del Evangelio.
Fuente: Comunicaciones La Serena
La Serena, 12-06-2026