Domingo de Ramos en Melipilla

“Dejémonos abrazar por la misericordia de Dios”

Domingo de Ramos en Melipilla

Con una Catedral repleta de fieles, que llenaron también el atrio del templo, se dio inicio a la Semana Santa. La celebración fue transmitida, como es tradición cada Domingo, por Radio Creativa.

 
Lunes 25 de Marzo de 2024
Esta vez no se pudo dar inicio en la Plaza de Armas, por otras actividades autorizadas por la Municipalidad. Ello no fue obstáculo para que los centenares de feligreses se reunieran en la calle principal y en el atrio del templo para la bendición de los Ramos. Seguidamente iniciaron la solemne procesión hacia el Altar.

En su homilía, nuestro obispo, don Cristián Contreras Villarroel, señaló: “Con el Domingo de Ramos iniciamos los días más importantes de nuestra fe. Son los días santos de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, nuestro Señor. Sin ellos nuestra vida carecería de sentido y, como dice San Pablo: si Cristo no ha resucitado, seríamos los más desdichados de todos los seres humanos. Son los días en que se manifiesta la misericordia de nuestro Padre Dios en toda su grandeza. Y por eso, la primera invitación que quiero formular es que nos dejemos abrazar por el corazón misericordioso de Dios. Cada uno de estos días tiene su sello”.

Señaló a los fieles presentes: “Hemos expresado nuestra alegría creyente. Será un testimonio para la ciudad y nuestros barrios cuando los vean pasar con Ramos en las manos y con una cruz. Ustedes son portadores de Cristo. El Domingo de Ramos es también el día del Domingo de la Pasión del Señor en que somos testigos de su sufrimiento y muerte, tras la traición de Judas y el simulacro de justicia de los Sumos sacerdotes y del imperio romano indolente, que condenan al justo. Así es: los “Hosanna” vienen precedidos por las palabras del profeta Isaías: ofrecí mi espalda a los que golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me maltrataban y escupían”. Y después de la resurrección del Señor, San Pablo dirá elocuentemente que Jesús no hizo alarde de su condición divina, sino que asumió la condición de siervo, se humilló, incluso hasta la muerte y muerte en Cruz. El Niño de Belén, Jesús de Nazaret con la Sagrada Familia, la Palabra definitiva de Dios Padre para la humanidad, es el Crucificado y el Resucitado.

¡Nada! ¡Nadie! ¡Ninguna ideología de muerte puede quitarnos la esperanza! Sin temor, sembremos el bien como nos ha pedido el Papa Francisco.

Fuente: Comunicaciones Obispado de Melipilla
Melipilla, 25-03-2024
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